Hacer carreras en horarios prohibitivos en medio de la ola de calor es imposible; una oportunidad de implementar hípica nocturna, con shows y espectáculos; de abrir una puerta al nuevo público

Por Diego H. Mitagstein

Todo x 2 pesos fue un programa icónico para la televisión argentina. Desde la pantalla del siempre apagado Canal 7 (por entonces ese era su nombre y no TV Pública), y Fabio Alberto tenía un sello para cada cierre con un editorial tan brillante como loco.

¿Qué nos pasa a los argentinos? ¿Estamos locos?, solía comenzar aquellas exposiciones el compañero de yunta de Diego Capusotto, que acompañaba haciendo garabatos con una tiza en un pizarrón verde, de esos que se ven en los colegios, una frase que hoy bien puede trasladarse al turf argentino.

Sólo bajo el concepto de la locura la hípica nacional puede estar desarrollando sus carreras en medio de una ola de calor tremenda, comenzando en horarios prohibitivos, sin reparar en la salud ni de caballos, ni de jinetes, ni de nadie, porque para cualquiera es un peligro estar al aire libre con 37, 38, 39 grados.

Hoy los pronosticadores ya muchos días antes dan por sentado las altas temperaturas, pero nuestros hipódromos parece que no están al tanto de eso y continuaron adelante con los horarios de siempre.

El resultado fue recaudaciones inferiores a las que venían produciéndose, muchísimo menos público y, en el lado positivo y por suerte, ningún accidente para lamentar, al menos, que haya trascendido.

Todos los veranos se dan las mismas situaciones. No hay médico que no aparezca en la TV y recomiende no realizar actividad física al aire libre cuando las temperaturas son tan elevadas, incluso, en los deportistas de máximo rendimiento. Hasta asombra que las Gremiales de Profesionales no levanten la voz.

La situación, incluso, podría darle a la hípica de verano un panorama para explotar, programando carreras nocturnas acompañadas de un plan de patios de comidas, espectáculos, música. Hoy que los hipódromos principales se jactan de sus “propuestas grastronómicas”, ¿cuál es la razón que impide que esto pase?

Imaginémos un viernes a la tardecita en San Isidro o Palermo con un buen programa dentro y fuera de la pista, ¿cuántos se animarían a sumarse? Seguramente, muchos, incluso, invitando amigos si el show va más allá de los caballos.

Pero en el turf argetino, como en el país en general, nada cambia. Los equipos de mrketing se ve que no piensan en estas cosas, o no las analizan. O, simplemente, no les interesa. Puede haber un tema con el uso de la luz, o con los empleados trabajando en otros horarios -si hay que poner el pecho, lo debemos poner todos-, pero quizás sea una opción mucho mejor que correr en horarios irresponsables poniendo en riesgo a todos. El día que pase algo, veremos quien se hace responsable.