Una dirección justa le permitió al zaino facturar el apuro de Indomito Roman, Tapindy y Regalo del Cielo, en el segundo turno del Handicap Zanoni (1200 m)

De la mano del buen momento de Martín Valle, el robusto Vilano Joy (Fortify) mostró este martes que en sus venas laten los genes pasteros de su madre, la doble ganadora clásica Burg Violeta (Johannesburg), pasando de largo con brazadas interesantes en el segundo turno del Handicap Zanoni (1200 m). Presentado por Marcos Prestano, el zaino de Mozo Bacán mostró además su versatilidad, porque venía de ganar una condicional platense de ganadores duales dándole de bandera a bandera y siempre con luz, también con Valle, pero este martes de visita el piloto lo dejó escondidito entre los últimos, apenas desembocaron en el derecho le buscó un andarivel limpio y abierto, y el zaino hizo su parte superando arriba por un largo y medio a Wave Seattle (Seattle Fitz) en 1m11s63/100. El Seattle Fitz había atropellado por dentro con Ortega esquivando rivales, e hizo alentar alguna ilusión a los suyos por los 250, pero el platense en la cuadra final se quedó con la foto.

Adelante en ese segundo turno del Handicap Zanoni corrieron los veloces Indomito Roman (Roman Ruler), Tapindy (AP Candy) y Regalo del Cielo (Roman Ruler), de manera que el reloj se movió en la diagonal y por eso anduvo por debajo de 24s, cuando en el choque ganado por Endler venían claramente más contenidos y el parcial fue de 25s14/100. La cuestión es que ese caldo de cultivo inicial, con varios veloces de buen pie en el apunte, fue sirviendo la mesa para que el de Valle se sentara a “almorzar” cuatro cuadras después, atropellando con un ritmo que facturó ese vértigo inicial. Como “caídos en acción”, de los punteros Indomito Roman alcanzó a salvar la cuarta chapa, por delante de Regalo de Cielo, quinto, y Tapindy abandonó por cmpleto en los 300, cruzando noveno en una tarea que seguramente hará que tardemos en volver a verlo sobre el piso verde…

Líneas finales para el grandote Saint Runner (Star Runner), tercero arriba muy cerca del de Ortega dando signos de “supervivencia”. Esperamos que se anime un día de estos a marcar el camino, a ver si queda algo de aquel que antes de la pandemia en La Plata metía 1m3s como si nada, entonces en manos de la sapiencia del inolvidable Héctor Sueldo.