Gran favorito, el hijo de Campanologist contuvo por medio cuerpo la atropellada de Winter Guest en el Clásico Porteño (G3)

Por Diego H. Mitagstein

Los buenos caballos son diferentes, no hay caso; por algo son buenos. Entre ellos y los demás hay una barrera de calidad. Ganan cuando tienen que ganar y también son capaces de calzarse el overol para trabajar extra en pos del objetivo, y eso sí que lo no hace cualquiera.

Imposible no ubicar en ese grupo de pingos nobles, hechos y derechos, a Village King, el veterano que sigue batallando con los mejores, desafiando al tiempo, a las nanas y a las circunstancias. Ese que desde que volvió de su periplo por los Estados Unidos le agregó un plus al turf argentino, teniendo la clase suficiente para ser tan crack como cuando se hizo conocido, hace ya 4 años, una eternidad en la vida equina.

El zaino del Haras El Angel de Venecia escribió otro capítulo fuerte a su historia memorable en el viernes del Hipódromo de San Isidro, sacando a relucir toda su clase y toda su garra para responder a su enorme favoritismo en el Clásico Porteño (G3-2400 m, césped normal), la prueba en la que sacó pasaje hacia el Gran Premio 25 de Mayo (G1).

Previo vencedor en el Gran Premio Miguel A. Martínez de Hoz (G1), Village King parecía tener por delante una carrera en la que lucirse y ahorrar energías para caminar hacia el trofeo patrio que tiene entre ceja y ceja. Sin embargo, lejos estuvo de ser una presentación fácil. Debió luchar Village King, primero para venir al son de la banda a la par de Sólo Candombe (Winning Prize), qué miró de reojo los pergaminos de su rival y lo desafió.

Luego, una vez que en la parte final de la curva liquidó ese pleito, llegó para el campeón la parte más difícil: mantenerse. Pisó el derecho y rápido abrió ventajas, quizás demasiado pronto, y fue un signo de atención que por los 400 metros ya Brian Enrique lo llamara a la realidad con un fustazo. Apareció atropellando por el centro de la pista Winter Guest (City Banker) y, a golpe de vista, hasta dio la sensación de que pasaría de largo.

Pero fue allí cuando Village King sacó esa nobleza de los buenos, respondió a las exigencias de su jinete y frenó a su rival, conservando en el disco medio cuerpo de ventaja a su favor en una marca de 2m29s93/100, normal, terrenal, pero en la onda de los tiempos que se vienen marcando últimamente sobra la grama del Jockey Club, nada voladora hace meses. A 1 1/2 largo más, Joy Emisor (Fortify) completó la trifecta en muy valiosa labor.

Otra vez Carlos D. Etchechoury mostró su mano para el entrenamiento, poniendo en notables condiciones a un caballo nada fácil de preparar. Lo sabe hacer de memoria y es, sin dudas, uno de los grandes secretos de este Village King que sigue rindiendo alto.

El zaino correrá un puñado de carreras en 2021, con el 25 de Mayo, la Copa de Oro (G1) y el Carlos Pellegrini (G1) ya marcados con una cruz en el calendario, ya que al no estar anotado en las Carreras de las Estrellas el Classic (G1) de Palermo será sólo una opción abonando un elevado suplemento. Aunque la opción del Longines Latinoamericano (G1) de Maroñas a su gente lo entusiasma. Para objetivos tan grandes, tiene que haber un caballo bueno, diferente. Como Village King…