El potrillo ratificó su poderío picando en punta dentro del proceso selectivo al vencer por 4 cuerpos al valiente He’s Cool en el Clásico Guillermo Kemmis (G3), sobre el kilómetro porteño

Por Diego H. Mitagstein

Después de verlo salir de perdedor por 18 cuerpos, existía una enorme expectativa por tener otra vez en la pista al prometedor potrillo Weiba. En el viernes del Hipódromo Argentino de Palermo, el hijo de Portal del Alto no defraudó; ss cierto que quizás no fue lo terminante de aquella tarde, pero sí cumplió una actuación muy sólida para quedarse con el Clásico Guillermo Kemmis (G3-1000 m), inicio del proceso selectivo para los machos de 2 años en la arena porteña.

Pico en punta en el ranking el crédito del stud entrerriano Chucito (la provincia estuvo on fire …), que se encontró con un rival “atrevido” y de muy buen nivel como He’s Cool (Endorsement), que salió rapidísimo de los partidores para plantársele al gran favorito, para proponerle un “cara a cara” que le bajara el copete.

A la par se movieron durante buena parte del desarrollo, pasando, según el reloj oficial, los 400 metros iniciales en 20s91/100 (ya va siendo tiempo que Palermo corrija estas ridiculeces en sus registros…) hasta que por los 500 metros llegó la hora de la verdad. Aceleraron ambos y pronto Weiba sacó una pequeña ventaja, esa que se hizo más pronunciada en los metros finales hasta arribar al disco con 4 cuerpos de ventaja.

He’s Cool corrió fenómeno y mostró chapa de potrillo útil, tanto como para dejar a otros 2 1/2 cuerpos al perdedor Yuto Bataraz Key (Key Deputy), que redujo en 11 1/2 largos la distancia que le había sacado Weiba cuando se enfrentaron hace algunas semanas. Volando bajo, Goteo Key (Key Deputy) terminó cuarto y a un campo el debutante Sweet Lake (Idalino) sintió el rigor y la “osadía”. El tiempo de 55s43/100 fue apenas más rápido con respecto al empleado por Clara Danger (Claro Oscuro) en el Casares, con un parcial complementario para los 800 metros de 43s7/100.

En By Starlight (Mr. Light), el potrillo a cargo de Mauro Linares y que se entiende a la perfección con Francisco Leandro, pasó su primer test jerárquico, mostró los puntos que calza e ilusiona con que esa velocidad que le nace natural pueda transformarse con los meses y la madurez en capacidad para ir subiendo de distancias con la misma efectividad.