Previo cuarto en la Polla de Potrillos del Bosque, el zaino del Stud Rodolfo Pedro se impuso de punta a punta sobre Largo Man

LA PLATA.- Tras su positivo cuarto en el Clásico Polla de Potrillos (G3), Western Camp regresó este viernes al hipódromo del Bosque para dar la nota en el Clásico Prince (1500 m, arena), la prueba que ofreció las veces de “telonera” del Clásico Jockey Club de la Provincia de Buenos Aires (G2) y que tuvo potrillos de 3 años como protagonistas.

Atendido en Palermo por Edgardo Martucci para la caballeriza Rodolfo Pedro, el hijo de Orpen estuvo sólido en su gestión, más allá del margen de 3/4 de cuerpo que en el disco lo separó del favorito Largo Man (Manipulator) y que puede sonar un tanto ajustado. Ocurre que el dominio del zaino fue casi total, y su primer suceso en el plano jerárquico jamás corrió riesgos.

Conducido por Esteban Torres, uno de los jockeys de confianza del “Patón”, el hijo de Orpen marcó el camino desde el salto, siempre seguido desde cerca por un Largo Man que lo obligó a correr de firme en todo momento, marcando parciales de 24s13/100, 46s86/100 y 1m11s71/100. En la curva empezó a marcar diferencias el ganador, abriendo un par de cuerpos de diferencia y que le sirvieron para hacerse inalcanzable frente a las tribunas.

Largo Man arriba volvió y se arrimó, es cierto, pero jamás dio la sensación de que podía dar vuelta las cosas, debiendo conformarse con llegar en segundo lugar, al anca. Un cuerpo más atrás terminó terceero Icy Mad (Icy Glory), que amagó cuando apareció abierto, pero no pasó de allí. El tiempo de la carrera fue bueno: 1m30s85/100.

Criado por el Haras Carampangue, Western Camp tardó 4 carreras en salir de perdedor y recién cuando empezó a rondar la milla empezó a encontrar su mejor forma, además de contar con un aliado siempre valioso como el tiempo, como tantas veces se dio con los hijos del campeón Orpen.

El potrillo es la tercera cría de Western Girl (Perfectperformance), la única cría que tuvo en el país la importada West Is West (Gone West), que en su momento demandó una inversión importante para la cabaña de intereses chilenos, en una familia importada que aquí también produjo al G2 Global BIg (Global Hunter) y a la clásica Period (Mr. Greeley).