La hija de Street Cry finalizó su campaña ganando en Royal Randwick el Queen Elizabeth Stakes (G1)…

El cuente de hadas llegó a su fin. Winx terminó su campaña ganando, vivada por una multitud que colmó en la madrugada del sábado el hipódromo Royal Randwick, en Australia, y el mundo del turf ya comenzó a extrañarla. Quedará para otro momento la discusión de si es la mejor o no, la realidad, lo palpable, es que la hija de Street Cry marcó época, proyectó el deporte que todos tanto queremos y disfrutamos, y trajo júbilo a su populosa hinchada.

Llenar pistas y ganar carreras fue su especialidad. Se hizo querer, puso todo su empeño para responder siempre y ahora llegará el momento de abrirse camino a una nueva etapa en la reproducción, esa tan diferente y donde nadie está en condiciones de arriesgar qué puede pasar.. 

Winx combino la fórmula soñada: calidad, velocidad y sanidad, así, siempre resulta más fácil para los buenos mostrarle a todos los puntos que calzan; sabemos, supimos y sabremos de muchos ejemplares distintos que no consiguen ese mix y terminan por no poder concretar.

Que si Enable (Nathaniel) es mejor, que si hoy Almond Eye (Lord Kanaloa) es superior, serán supuestos que vivirán por siempre. Winx nunca salió de Australia para competir y allí está el pero principal en cualquier comparación. Pero en casa a nadie le importa, la demostración de cariño que vivó su regreso para las fotos tras vencer en el Queen Elizabeth Stakes (G1-2000 m, césped) por 1 1/2 cuerpo al flojito caballo japonés Kluger (King Kamehameha).

En rigor, durante 2019 Winx no tuvo competencia seria, ganó carreras que jamás podría haber perdido en condiciones normales. Sirvieron para que sus récords crecieran, incluso esta vez, cuando dejó una última gran marca al convertirse en el SPC que más dinero ganó en la historia, totalizando -al cambio en dólares estadounidenses- 18.769.211, dejando atrás los 17.855.911 que ganó a lo largo de su campaña Arrogate (Unbridled’s Song).

Fue su trigésimo tercer triunfo consecutivo y el vigésimo quinto en el plano de los G1, como para seguir corriendo la carrera de las marcas. Emocionado, Chris Waller, su preparador, contó: “No puedo hablar. Es difícil explicar lo que siento, simplemente porque nunca empecé a pensar en esto. Mi equipo hizo un gran trabajo; es muy extraño lograr lo que se logró, correr 4 años ante los mejores. No tengo palabras para describir lo que viví hoy; ni tampoco para describirla a ella”. Fue el triunfo número 100 de G1 en la campaña del profesional…

Ella, Winx, hizo en la pista lo de siempre: venir expectante, dar todas las ventajas del mundo doblando abierta en la recta y atropellando para dominar al promediar el derecho. El resto, también fue una escena acostumbrada, aunque más sentida: el público, rozando la histeria, aplaudiendo a su crack, al ídolo de la hípica australiana. A la yegua que lo logró todo y que dijo definitivamente adiós. 

Habrá un antes y un después de Winx para el turf en aquella parte del mundo. La yegua que lo consiguió todo ya no volverá a correr. La historia, la actualidad, le abrió paso a la leyenda. Una leyenda llamada Winx.