La hija de Cityscape superó por 2 1/2 cuerpos a Siempre En Mi Mente y se quedó con el Clásico Carlos P. Rodríguez

La madurez suele reportar buenos dividendos en materia de caballos de carrera y de carreras de caballos. El tiempo y la experiencia juegan un partido importante que algunos tienen la suerte de poder aprovechar, y otros quizás no. Allí habrá que buscar parte de la explicación sobre el triunfo de la querible Yumara Chica en el Clásico Carlos P. Rodríguez (G2-1600 m, césped normal), el turno más potente de la estupenda reunión que se vivió este viernes en el Hipódromo de San Isidro.

Si hay algo que siempre le sobró a la tordilla fue generosidad; incluso, de tanto jugarse ha perdido muchas más veces de las que ha ganado. Grandota desde lo físico (pesó esta vez 512 kilos) y puntera la mayoría de las veces que le tocó estar en los partidores, el paso del tiempo le dio una serenidad para los desarrollos de la que sacó un provecho enorme. En otros tiempos, a Luciano Cabrera, su jockey en 24 de sus 25 presentaciones, le hubiera costado contener su ímpetu cuando Linda Isabelle (Cityscape) la desbordó a poco de partir y le sacó la vanguardia.

Pero esta versión de la yegua del Stud Abuelo Floro se quedó tranquila en la segunda colocación, dejando que la favorita marcara parciales de 24s60/100 y 47s46/100, que parecerían «normales» si la cancha no estuviera muy abierta en toda la zona del codo. Así, a la expectativa, Yumara Chica esperó la recta para ofrecer lo mejor de su repertorio.

Se arrimó de a poquito cuando dejaron la curva, empardó la línea de Linda Isabelle por la mitad de la cancha y la fue superando paulatinamente, sin dar ninguna ilusión a Siempre En Mi Mente (Equal Stripes), que cargó por dentro para terminar segunda a 2 1/2 largos, con la líder manteniendo la tercera posición a 1 1/2 más y con apenas pescuezo y 3/4 de cuerpo sobre la potranca Lilica (War Command) y Bononia (Catcher In the Rye), todo tras muy buenos 1m34s38/100.

Al cuidado de Juan Alfredo Alonso y criada en el Haras Blanca Chica, la nieta de Alpino Fitz festejó su éxito más importante, pero no el primero clásico, ya que antes había vencido en esta misma cancha en el Omnium (L), sin olvidar su conquista del Handicap Propicio, en la grama de Palermo.

Pastera por excelencia, a los 6 años Yumara Chica muestra un nivel excelente, le da pelea a las más jóvenes y sacá provecho de su madurez para acercarle a sus allegados momentos inolvidables, como el que les dio este viernes en el Jockey Club, construyendo una gestión emocionante e impecable con ese corazón al que, si algo le sobra, es generosidad.