El tordillo preparado por el veterano Eduardo Tadei se quedó con la versión 2021 de la carrera más importante del año en La Plata superando a Miriñaque, con capote del jockey brasileño y un Emprestado que siguió de largo en el codo cuando parecía que ganaba…

LA PLATA.- Las carreras de caballos suelen dejar historias para contar, pero con la versión 2021 del Gran Premio Dardo Rocha (G1-2400 m, arena), la carrera más importante de cada temporada en el querido Bosque, directamente se puede hacer un libro. Se hablará de la gran victoria de Zuran Zuran (Remote) sobre el campeón Miriñaque (Hurricane Cat), de la cosecha maravillosa del jockey Francisco Leandro ganando los 3 clásicos que componen la histórica serie del Bosque, del veterano preparador Eduardo Tadei alzando finalmente la copa que tantas veces fue a buscar, o del triunfo que podría haber sido pero no fue para el potrillo Emprestado (Catcher In the Rye). El menú es amplio, atractivo, exquisito…

Hace 12 meses Emotion Orpen (Orpen) se llevaba el Rocha ante tribunas vacías, una escenografía que esta vez cambió, con el público aportando color. Ahora, otro caballo criado por el Haras Firmamento fue el gran héroe, apareciendo abierto atropellando con todas las ganas para cortar la disparada del favorito Miriñaque por 3/4 de cuerpo.

Francisco Leandro, que era la monta habitual del crack, ahora fue su verdugo, dándole una conducción de libro al crédito del Stud Anaxor, los colores que en 2020 habían vencido en el Gran Premio Joaquín V. González (G1) con Asiatic Till (Asiatic Boy) -por distanciamiento-, pues midió al centímetro su poder. El jockey fue la gran figura de la jornada, ganando también con Don Empeño (Exchange Rate) el Gran Premio Joaquín V. González (G1) y con Rudy Trigger (Cosmic Trigger) el Clásico Ciudad de La Plata (G2).

Miriñaque lo dio todo, otra vez, y estuvo a nada de una hazaña si se tiene en cuenta que hacía menos de un mes había corrido en Maroñas, Uruguay, el Longines Gran Premio Latinoamericano (G1). Es de fierro el campeón, al que probablemente volvamos a ver en acción en el Pellegrini.

Claro, de nada de esto se estaría hablando si Emprestado no seguía derecho en el codo y prácticamente «donaba» el Rocha. El potrillo corría fácil adelante, sobrando, y en la mitad del codo su victoria parecía un hecho, con el resto exigiendo ya de firme mientras Eduardo Ortega Pavón todavía no ponía a correr al norteño. El paraguayo miró 7 veces para atrás durante el desarrollo, y milésimas de segundo después de buscar a sus rivales por última vez, el zaino no dobló, se abrió (el jockey comentó que buscó la tranquera que hay en esa zona) y dilapidó todas sus oportunidades. Cuando Ortega logró enderezarlo ya era tarde, aunque pudo rescatar un cuarto puesto que, a juzgar por las circunstancias, tuvo gusto a nada para su gente.

Zuran Zuran jamás había corrido una carrera de grado antes del Rocha, pero tampoco perdido aquí. Venía mejorando y creciendo, apoyado en el vareo al estilo vieja guardia de «Lalo» Tadei, uno de los entrenadores más veteranos que siguen en la brecha y que por fin se llevó de La Plata esa carrera en la que tantas veces tentó fortuna. 

Entre Zuran Zuran, Tadei, Francisco Leandro, Miriñaque y Emprestado construyeron una versión del Gran Premio Dardo Rocha que será difícil de olvidar, esa en la que el público pudo volver a disfrutarlo y en la que, al menos por un ratito, la cabeza olvidó los pesares que por estos días se viven en un Hipódromo de La Plata que pasó de ser ilusión y renovación hace sólo unos años, a una mera caja gubernamental, donde los caballos y el turf son apenas el medio para recaudar, dejando a la industria como rehén.