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Adiós a Serena’s Song, una reina que marcó una era en el turf mundial

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    Turf Diario
  • hace 60 minutos
  • 4 Min. de lectura

Campeona a los 3 años en 1995, ganadora de 11 G1 y luego matriarca influyente en la cría, murió a los 34 años en Denali Stud; su legado también llegó a la Argentina a través de su hijo Grand Reward, padrillo destacado del Haras La Quebrada y que también murió recientemente


Gracias por todo, Serena's Song... / DENALI STUD
Gracias por todo, Serena's Song... / DENALI STUD

Por Diego H. Mitagstein

Durante casi 3 décadas, en Denali Stud, Kentucky, hubo una figura que era imposible no reconocer. Caminaba con la calma de los viejos campeones y con el respeto silencioso que suele rodear a los caballos que ya hicieron todo. Era Serena’s Song, una de las grandes protagonistas del turf estadounidense de los años noventa y, más tarde, una de las yeguas madres más influyentes de su generación.

El miércoles, a sus 34 años, su historia llegó al final. El haras confirmó su muerte debido a las complicaciones propias de la edad, cerrando así una vida extraordinariamente larga para una yegua que no solo brilló en las pistas, sino que también dejó una huella profunda en la cría.

Criada en Kentucky por el Dr. Howard Baker, Serena’s Song era hija del notable Rahy y de Imagining (Northfields). Todo comenzó cuando Bob y Beverly Lewis la compraron por US$ 150.000 en las Keeneland July Sale de 1993, dentro de un grupo de yearlings destinados al entrenamiento de D. Wayne Lukas. Nadie imaginaba entonces que esa potranca se transformaría en una de las corredoras más duraderas y exitosas de su tiempo.


Una campaña intensa, contra todos

Serena’s Song debutó en 1994 y rápidamente demostró que tenía algo distinto. En apenas su cuarta salida ya se había adjudicado el Landaluce Stakes (G2) en Hollywood Park, iniciando una campaña que pronto la llevaría al primer plano de su generación.

Ese mismo año conquistó el Oak Leaf Stakes (G1) y el Starlet Stakes (G1), consolidándose entre las mejores potrancas de 2 años del país. En el Breeders’ Cup Juvenile Fillies (G1) estuvo a punto de coronar su temporada, pero terminó segunda por una cabeza detrás de su compañera de entrenamiento Flanders (Seeking the Gold).

Sin embargo, el verdadero salto llegaría a los 3 años, en 1995, temporada que la transformó en una figura central. Tras comenzar el año con 3 victorias consecutivas, Lukas tomó una decisión poco habitual para una potranca: enfrentarla con los machos en el Jim Beam Stakes (G2), una de las preparatorias para el Kentucky Derby (G1). Con Corey Nakatani en sus riendas, Serena’s Song dominó la carrera con autoridad y se impuso por 3 1/2 cuerpos, derrotando a varios de los potrillos que apuntaban al clásico de Churchill Downs.

El triunfo llevó a su equipo a intentar algo aún más ambicioso: correr el Derby. Aunque terminó décimo sexta, tras marcar parciales muy rápidos en la punta, la experiencia reforzó su reputación de potranca valiente y competitiva.


La revancha frente a los machos

En el Haskell Invitational Handicap (G1) de 1995, en Monmouth Park, Serena’s Song volvió a enfrentar a los potrillos y esta vez hizo historia al convertirse en la primera potranca en ganar tan prestigiosa carrera, resistiendo con coraje en los metros finales para imponerse por 3/4 de cuerpo.

Ese mismo año sumó además el Gazelle Handicap (G1) y el Beldame Stakes (G1), completando una temporada en la que ganó 6 carreras de G1 y fue coronada como Campeón 3 Años Hembra en los Eclipse Awards de 1995.

Su campaña continuó al máximo nivel en 1996, cuando a los 4 años volvió a demostrar su calidad ganando 5 carreras, incluidas 3 nuevas pruebas de G1: el Santa Monica Handicap, el Santa Maria Handicap y el Hempstead Handicap.

En total, Serena’s Song disputó 38 carreras, ganó 18, fue 11 veces segunda y 3 tercera, con 17 triunfos clásicos graduados y US$ 3.283.388 en premios, una cifra récord para una potranca en su época.

En 2002, su trayectoria fue reconocida con su ingreso al National Museum of Racing and Hall of Fame.


De campeona a madre fenomenal

Tras su retiro de las pistas, el 9 de diciembre de 1996, Serena’s Song llegó a Denali Stud, donde comenzaría una segunda etapa igualmente relevante.

Allí produjo 12 crías, de las cuales 11 corrieron y 9 resultaron ganadores, consolidándose como una de las grandes blue hen mares de la cría en el norte.

Entre sus hijos más destacados aparece Sophisticat, una hija de Storm Cat que ganó el Coronation Stakes (G1) en Royal Ascot en 2002. También produjo a Harlington (Unbridled), ganador clásico en Estados Unidos; y a Schramsberg (Storm Cat), otro hijo ganador de stakes.

Su primera cría, Serena’s Tune (Mr. Prospector), también fue múltiple ganadora clásica y luego productora de alto nivel. A través de su hija Serena’s Cat (Storm Cat), Serena’s Song se convirtió además en la abuela materna de Honor Code (A.P. Indy, campeón de caballos mayores en Estados Unidos en 2015.

Pero su legado también tuvo una conexión especial con el turf argentino. Uno de sus mejores hijos, Grand Reward (Storm Cat), fue importado a la Argentina para desempeñarse como padrillo en el Haras La Quebrada, donde dejó una huella importante como reproductor, produciendo numerosos ganadores clásicos y consolidándose durante años entre los reproductores más destacados del país.

Casualmente, Grand Reward murió hace apenas unas semanas en La Quebrada, cerrando de manera casi simbólica el ciclo de una línea que había nacido en Kentucky con Serena’s Song.


Los últimos años de la reina de Denali

En 2014, cuando tenía 22 años, Serena’s Song fue retirada definitivamente de la reproducción. Desde entonces vivió una tranquila jubilación en Denali Stud, convertida ya en una figura histórica del establecimiento.

Durante ese tiempo ayudó a recaudar miles de dólares para organizaciones benéficas del turf mediante la donación de sus cabezadas para subastas solidarias, mientras que su debilidad por los peppermints se volvió parte de la rutina diaria del haras.

Para quienes trabajaban allí, Serena’s Song era mucho más que una campeona retirada.

Serena tuvo un impacto enorme en la vida de muchas personas”, expresó Conrad Bandoroff, de Denali Stud. “La familia Lewis confió en nosotros para cuidarla durante 3 décadas y eso es algo que siempre agradeceremos. Para todos aquí, ella fue y siempre será la Reina de Denali”.

Será enterrada en el mismo lugar que fue su hogar durante casi treinta años.

Allí quedará para siempre la yegua que corrió contra todos, ganó casi todo y terminó dejando una descendencia capaz de extender su nombre mucho más allá de las pistas.




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