Almeraq es el rey de la velocidad británica: tercer G1 del año en Ascot

El crack de Shadwell fue imparable en el British Champions Sprint; Mount Atlas se llevó el British Champions Long Distance Cup

ASCOT, Inglaterra (Especial para Turf Diario).- Almeraq terminó de consagrarse como el mejor velocista británico de la temporada con una victoria tan trabajosa como valiosa en el Qatar Racing British Champions Sprint (G1), disputado este sábado sobre los 1200 metros de Ascot. El representante de Shadwell, preparado por William Haggas, alcanzó su tercer triunfo de máxima categoría en 2026, superando por apenas el pescuezo a un formidable Paborus (Lucky Vega), que estuvo muy cerca de protagonizar la sorpresa.
Favorito a 11-10, Almeraq llegaba después de una contundente conquista en el Sprint Cup (G1) de Haydock, donde había derrotado con claridad al mismo adversario. Esta vez, sin embargo, el desarrollo resultó mucho más complicado y obligó a Tom Marquand a emplearse a fondo para conseguir el resultado esperado.
Paborus, cotizado a 18-1, fue conducido con enorme decisión por Danny Tudhope, que aprovechó el puesto de largada 1 para mantenerse junto a los palos del lado opuesto a las tribunas. Esa estrategia obligó a Marquand a modificar su línea y buscar al puntero, que parecía tener todo controlado cuando faltaba poco para el disco.
Pero Almeraq respondió con una aceleración formidable, descontó la diferencia y consiguió quebrar la resistencia de su rival en los últimos metros. Tercero, a más de tres cuerpos, terminó Division (Kingman), compañero de preparación del ganador, completando un excelente resultado para el establecimiento de Haggas.
Una recuperación extraordinaria
Criado y propiedad de Shadwell, Almeraq sumó su segunda conquista de la temporada en Ascot, donde anteriormente había ganado el Queen Elizabeth II Jubilee Stakes (G1) durante Royal Ascot.
Con aquel triunfo, el Sprint Cup y el British Champions Sprint, completó una campaña que lo coloca indiscutiblemente entre los mejores especialistas europeos de la velocidad.
“Tuvo que descontar bastante terreno, pero consiguió llegar. El segundo corrió extraordinariamente bien y se acercó mucho más que en Haydock. Afortunadamente, no lo suficiente”, comentó Haggas.
El entrenador recordó también las dificultades que debió superar el caballo después de sufrir una fuerte rodada en York durante 2025.
“Merece ser considerado el campeón de los velocistas británicos. Ganó tres G1, algo fantástico, especialmente después de aquel accidente. Es un caballo realmente muy bueno”, destacó.
Haggas reconoció que desconoce si Almeraq continuará compitiendo durante 2027 o será destinado a la reproducción.
“Imagino que podría ir al haras al terminar la temporada, pero nadie me dijo nada. Así que sigo teniendo esperanzas de conservarlo. ¡Y tampoco voy a preguntar!”, bromeó.
También dedicó un agradecimiento especial a Andrew Tinkler, encargado de montar diariamente al caballo durante sus ejercicios, aunque curiosamente nunca asiste a verlo competir: “No estuvo en Royal Ascot ni en Haydock y tampoco vino hoy. Está en su casa con sus hijos. Tenemos mucho que agradecerle”, señaló.
Marquand, feliz
Tom Marquand destacó especialmente la versatilidad del ganador, capaz de rendir al máximo sobre terrenos muy diferentes: “Durante todo el año demostró que puede correr sobre pista firme, pesada o buena. En todas esas condiciones se sintió como un auténtico caballo de G1. Para ganar tres carreras de esa categoría en una temporada, hay que ser extraordinario”, explicó.
El jockey reconoció que la carrera fue bastante más exigente que la de Haydock. “Allí había derrotado claramente a Paborus, pero no tuvo que descontarle terreno. Hoy todavía tenía una diferencia importante por recuperar cuando faltaban apenas 100 metros. Fue mucho más difícil, y eso demuestra su enorme calidad.”
Maureen Haggas también celebró la victoria y destacó la capacidad del caballo para superar adversidades: “Estoy encantada por Sheikha Hissa y todo el equipo. Almeraq ha tenido que superar muchísimas cosas en su vida. Es un caballo fantástico. Cuanto más blando está el terreno, mejor corre. Es un campeón”, aseguró.
Paborus estuvo a un paso de la hazaña
La actuación de Paborus mereció tantos elogios como la del ganador. Su jockey, Danny Tudhope, confesó que durante buena parte de la recta estuvo convencido de que podía quedarse con la victoria: “Largábamos desde el 1 y el plan era mantenernos junto a los palos. Nunca me había sentido tan confiado en una carrera como esta. A 400 metros del disco pensaba que iba a ganar. El caballo hizo todo bien y todavía tenía mucho para dar. Simplemente nos derrotó uno excepcional”, explicó.
Richard Brown, representante de Wathnan Racing, lamentó la derrota, aunque destacó el trabajo del entrenador Ed Walker y las perspectivas futuras del caballo.
“Estoy desilusionado, pero muy orgulloso de Paborus. Ed está haciendo un trabajo extraordinario y estoy seguro de que este caballo nos dará una gran victoria, posiblemente el próximo año”, afirmó.
También hubo satisfacción por el tercer puesto de Division, un potrillo de 3 años que todavía parece tener un importante margen de progreso.
James Doyle, su jockey, consideró que finalmente está comenzando a comprender mejor las exigencias de las carreras, mientras que Haggas confía en que su desarrollo físico le permita alcanzar otro nivel durante 2027.
“Corrió muy bien. Todavía es joven y creo que tendrá una gran temporada el año próximo”, aseguró el preparador.
Pero la jornada perteneció a Almeraq, que debió esforzarse mucho más de lo previsto para conseguir su tercera conquista de G1. Después de superar lesiones, adaptarse a diferentes terrenos y enfrentar a los mejores velocistas europeos, el defensor de Shadwell encontró en Ascot la confirmación definitiva de su categoría.
Paborus lo obligó a entregar hasta la última gota de esfuerzo. Y Almeraq respondió como lo hacen los grandes caballos: ganando cuando parecía que ya no llegaba.

ASCOT, Inglaterra (Especial para Turf Diario).- Mount Atlas se encargó de romper todos los pronósticos en el arranque del British Champions Day. Cotizado a 33-1, el fondista preparado por Andrew Balding produjo una formidable sorpresa en el Qatar Racing British Champions Long Distance Cup (G1), sobre 3200 metros, gracias a una atropellada irresistible que le permitió alcanzar la victoria más importante de su campaña.
El triunfo tuvo además el sello de PJ McDonald, que condujo al ganador con enorme paciencia, esperando hasta los últimos 200 metros para encontrar el espacio necesario y lanzar un avance que terminó siendo decisivo.
Durante buena parte del recorrido, Queenstown (Galileo) había marcado el camino y parecía dispuesto a sostener su ventaja. El representante de Ballydoyle, cotizado a 14-1, ofreció una resistencia notable, pero nada pudo hacer cuando Mount Atlas encontró libertad y aceleró con decisión.
En el disco hubo 3/4 de cuerpo a favor del ganador, con Queenstown segundo y Highwayman (Persia King), vencedor del St Leger (G1) y favorito a 7-4, tercero a otros 3/4 de cuerpo.
Para Balding, que había reconocido en la previa que veía difícil una victoria de Mount Atlas, el resultado tuvo un sabor especial.
“PJ le dio una conducción absolutamente extraordinaria. Encontramos el espacio justo en el momento indicado. Es un caballo al que no le conviene llegar demasiado temprano a la punta y todo salió perfectamente”, explicó.
El entrenador destacó también la capacidad del fondista para responder a una exigencia que todavía planteaba interrogantes.
“Mount Atlas tiene muchísimo talento. Estábamos asumiendo un riesgo al llevarlo a las dos millas, pero le encanta Ascot y PJ lo condujo de manera brillante.”
La alegría tuvo un componente familiar. El caballo fue criado por la madre del entrenador, que no estuvo presente en el hipódromo.
“Lamento que mi madre no esté aquí. Se fue a ver un partido de hockey y le habría encantado disfrutar esta victoria, porque fue ella quien lo crió”, contó Balding.
Una conducción para recordar
McDonald encontró el desarrollo ideal para aprovechar las condiciones de Mount Atlas. Lo mantuvo protegido detrás de otros competidores y sólo buscó el espacio cuando llegó el momento decisivo.
“Todo se abrió exactamente cuando lo necesitábamos. Pasó por el hueco y llegó al disco casi antes de darse cuenta de lo que estaba sucediendo”, relató el jockey.
La maniobra exigió determinación, especialmente cuando debió pasar entre los caballos conducidos por Ryan Moore y James Doyle.
“El espacio era muy ajustado, pero respondió cuando se lo pedí. Metió la cabeza y pasó con muchísima valentía”, recordó.
El profesional también destacó su relación con el equipo de Balding, al que agradeció por la confianza recibida durante las últimas temporadas. “Andrew, Anna Lisa y todo el personal de Park House han sido extraordinarios conmigo. Creo que la mejor manera de devolverles esa confianza es ganando un G1 en el Champions Day.”
Para McDonald, que reconoció encontrarse en una etapa avanzada de su trayectoria, el éxito representó una satisfacción enorme.
“Estos son los escenarios donde uno quiere ganar. Tengo más años de carrera detrás que por delante, pero formar parte de este equipo es algo maravilloso”, señaló.
Mount Atlas había mostrado una evolución sostenida durante la temporada, especialmente al afrontar distancias largas. Ganador de una prueba de G3 y protagonista de una buena actuación en el Lonsdale Cup, llegó a Ascot con antecedentes interesantes, aunque sin figurar entre los principales candidatos.
Su entrenador había señalado que el trazado de Ascot podía favorecerlo más que el de York y que lo había mantenido relativamente fresco pensando en esta competencia.
La estrategia dio resultado, y el caballo respondió con una actuación que lo coloca entre los fondistas destacados del circuito europeo.
Del otro lado, Queenstown confirmó su resistencia y capacidad para las distancias extensas, mientras que Highwayman no pudo repetir el éxito que había conseguido en el St Leger.
Joseph O'Brien, entrenador de este último, se mostró conforme con el tercer puesto de su representante: “Corrió bien y tuvo un recorrido muy favorable. Probablemente haya sentido el desgaste de una temporada larga. Tenemos mucho para esperar de él el próximo año”, comentó.
Para Mount Atlas, la conquista representó su primera victoria de G1 y la confirmación de un progreso que venía insinuando desde hacía varios meses.
Una atropellada perfectamente calculada, un jockey inspirado y un caballo que respondió cuando más importaba se combinaron para producir una de las grandes sorpresas del British Champions Day.
Andrew Balding encontró una nueva figura entre sus fondistas y PJ McDonald se llevó una victoria de esas que permanecen durante mucho tiempo en la memoria de cualquier profesional.





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