Asian Racing Conference: la globalización como única salida para el turf
- Turf Diario

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Al cabo de 4 días de congreso, las máximas autoridades del hípica mundial ofrecieron diferentes visiones sobre la actualidad y el futuro de la actividad

Por Diego H. Mitagstein (Enviado especial de Turf Diario a Riyadh, Arabia Saudita)
RIYADH, Arabia Saudita (De un enviado especial).- Mientras la atención mundial se concentraba en la Saudi Cup (G1), puertas adentro de la Asian Racing Conference se debatía algo aún más trascendente que una carrera millonaria: el futuro mismo del turf.
En distintos paneles y foros desarrollados en los días previos al gran mitín saudí, dirigentes, criadores y ejecutivos coincidieron en un diagnóstico inquietante. La caída sostenida en el número de nacimientos, la consecuente amenaza a la diversidad genética, la concentración comercial en determinados perfiles de caballos, las dificultades económicas que alejan a los jóvenes del trabajo en la industria y las crecientes exigencias en materia de bienestar equino conforman un combo que exige respuestas globales.
Andrew Harding, secretario general de la Asian Racing Federation y director ejecutivo de carreras del Hong Kong Jockey Club, fue directo al punto: “Nuestro deporte tiene siglos de historia, pero su futuro dependerá de su relevancia para los jóvenes. No sólo como aficionados, sino también como parte de la fuerza laboral”.
La preocupación por la merma en las crias fue uno de los ejes centrales. Philip Newton, presidente de la Thoroughbred Breeders’ Association británica, reveló que el Reino Unido ha sufrido una caída del 36 por ciento en sus nacimientos desde 2004. “Fui una molestia con este tema durante años”, admitió, al subrayar que el problema no puede abordarse de manera aislada. “No importa lo que haga una jurisdicción por separado. Es una cuestión global”.
Newton remarcó que, pese al escenario desafiante, existe una oportunidad clara: el interés mundial por los grandes eventos internacionales. La clave, según su visión, es construir una marca global coherente que integre los principales carnavales hípicos del mundo, algo que requerirá mayor cooperación y menos competencia interna entre jurisdicciones.
Jayne McGivern, CEO de Sports Boulevard Foundation, puso el foco en la presión económica que enfrentan los criadores: “Si estoy criando caballos para sostener a mi familia y lo único que se vende son sprinters, voy a buscar padrillos que se ajusten a ese mercado”. La concentración en un segmento, advirtió, termina afectando el tamaño de los campos en otras distancias y reduce el atractivo para el apostador.
Desde Japón y Estados Unidos también se mencionaron señales alentadoras en ciertos mercados, aunque con la advertencia de que la concentración en la cima puede limitar decisiones estratégicas a largo plazo.
En el plano operativo, la globalización enfrenta obstáculos: regulaciones veterinarias dispares, burocracia, logística de transporte y calendarios saturados. Sin embargo, varias voces destacaron avances concretos.
Winfried Engelbrecht-Bresges, CEO del Hong Kong Jockey Club, resaltó el impacto del World Pool como herramienta para unir jurisdicciones a través de apuestas compartidas, generando sinergias comerciales y de difusión. Por su parte, el príncipe Bandar Bin Khalid Al Faisal, presidente del Jockey Club de Arabia Saudita, señaló progresos en la coordinación entre países del Medio Oriente desde la creación de la Saudi Cup en 2020. “En los últimos dos años avanzamos mucho en el movimiento de caballos y la coordinación de fechas. Ahora no hay sorpresas, y eso es muy importante”, afirmó.
En un calendario cada vez más cargado, dominado por la Saudi Cup y la Dubai World Cup (G1) entre febrero y marzo, la articulación regional y global se vuelve indispensable.
El mensaje final fue claro: la hípica no puede pensar en términos locales. La sustentabilidad genética, económica y social del deporte dependerá de su capacidad para contar historias globales, crear estrellas internacionales y conectar con nuevas generaciones. En Riad, mientras brillaban los campeones, también se encendía la discusión sobre cómo preservar el futuro del espectáculo.





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