Belmont Stakes: Jazil, el héroe inesperado que abrió el camino hacia la gloria de Invasor
- Turf Diario

- hace 2 horas
- 3 min de lectura
A 20 años de su conquista, sigue siendo recordado como el que transformó las carreras de Kiaran McLaughlin y Fernando Jara, antes de que ambos alcanzaran la inmortalidad con el crack

SARATOGA SPRINGS, New York (Especial para Turf Diario).- Pocas victorias en el Belmont Stakes (G1) resultaron tan inesperadas como la que consiguió Jazil en 2006. No era el favorito, llegaba con más interrogantes que certezas y estaba conducido por un jockey de apenas 18 años. Sin embargo, aquella tarde en Belmont Park terminó escribiendo una de las historias más memorables de la Triple Corona estadounidense de los últimos tiempos y, de paso, abrió el camino para uno de los capítulos más gloriosos que viviría posteriormente el equipo de Kiaran McLaughlin, Fernando Jara y Shadwell Stable junto al inolvidable Invasor (Candy Stripes).
Este año se cumplen 2 décadas de aquella actuación consagratoria. El 10 de junio de 2006, ante más de 61.000 espectadores, el hijo de Seeking the Gold desplegó su clásico remate desde el fondo del lote para quedarse con el "Test of the Champion", recorriendo los 2400 metros en 2m27s86 y derrotando por 1 1/4 cuerpo a Bluegrass Cat (Storm Cat).
Criado en Kentucky por Skara Glen Stables y adquirido por Shadwell en 725.000 dólares durante las ventas de Keeneland, Jazil era un caballo de físico modesto, pero con una resistencia extraordinaria. "No era grande, pero quería correr todo el día", recuerda McLaughlin, que por entonces todavía no había ganado ninguna prueba de la Triple Corona.
Su campaña clásica había mostrado destellos interesantes. Tras escoltar a Bob and John (Seeking the Gold) en el Wood Memorial (G1), donde venía último a más de 20 cuerpos antes de atropellar con fuerza, reprodujo una actuación similar en el Kentucky Derby (G1), avanzando desde el fondo para compartir el cuarto puesto detrás del inolvidable Barbaro (Dynaformer).
Con ese antecedente, el Belmont aparecía como una oportunidad ideal para un caballo cuya principal virtud era precisamente la resistencia. Sin embargo, la preparación no fue convencional. McLaughlin decidió cancelar el último trabajo fuerte debido al estado de la pista tras una lluvia importante.
"Siempre te gusta mantener la rutina, pero sentí que no lo necesitaba. Esa vez tomamos la decisión correcta", recordó el entrenador.
La carrera tampoco comenzó de la mejor manera. Jazil golpeó la puerta al largar y Jara perdió uno de los estribos. Nada de eso alteró el plan. El potrillo cayó nuevamente al último lugar y empezó a construir, paso a paso, una remontada memorable.
"Era un caballo muy fácil de montar porque siempre hacía lo mismo: largaba y se iba al fondo. Él mismo te avisaba cuándo era el momento de empezar a correr", contó Jara. "En el Belmont sentí que quería avanzar desde los 1000 metros y sólo tuve que encontrar espacio".
La imagen quedó grabada para siempre. Mientras los rivales comenzaban a sentir el desgaste de los 2400 metros, Jazil aparecía con una atropellada demoledora para tomar el control en la recta y sostenerse hasta el disco.
Para Jara, aquel triunfo cambió su vida: "Había crecido viendo las carreras de la Triple Corona. Ganar el Belmont siendo tan joven fue un sueño hecho realidad", recordó.
Y no sólo transformó su carrera. Tras aquella victoria, McLaughlin y Shadwell ratificaron su confianza en el joven panameño y le entregaron las riendas de un caballo que acababa de llegar desde Sudamérica y que estaba destinado a cambiar la historia reciente de las carreras internacionales: Invasor.
El campeón de la Triple Corona uruguaya ganó con Jara sus siguientes 5 actuaciones, todas de G1: el Suburban Handicap, el Whitney Handicap, el Breeders' Cup Classic, el Donn Handicap y la Dubai World Cup. Más tarde sería consagrado Caballo del Año en los Estados Unidos e ingresaría al Salón de la Fama.
"Después del Belmont me dieron la oportunidad de montar a Invasor. Era un monstruo", resumió Jara. "Una victoria en el Belmont puede abrir muchas puertas".
Jazil nunca volvió a alcanzar aquella dimensión en las pistas. Corrió apenas 3 veces más antes de retirarse y posteriormente desarrolló una discreta campaña como padrillo, truncada por un accidente fatal en 2014.
Pero su legado permanece intacto. Fue el caballo que convirtió las dudas en gloria y el que, sin saberlo, preparó el terreno para que Invasor escribiera una de las páginas más brillantes en la historia del turf mundial.





Comentarios