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Bob Baffert tiene 2 cartas en pos de ganar por vigésima vez el Del Mar Futurity

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • hace 15 horas
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Bob Baffert tiene 2 cartas en pos de ganar por vigésima vez el Del Mar Futurity; Hughes (foto), el candidato



DEL MAR, California (Especial para Turf Diario).- Diecinueve de treinta. El número impresiona incluso tratándose de Bob Baffert, acostumbrado desde hace décadas a coleccionar récords, clásicos y campeones. Desde 1996 hasta hoy, el entrenador ganó 19 veces el Del Mar Futurity (G1), una de las carreras para potrillos de 2 años más tradicionales de los Estados Unidos.

Este domingo intentará llegar a 20. Y, a juzgar por cómo terminó conformándose el lote, será difícil que no tenga una enorme posibilidad de conseguirlo.

Sólo 5 potrillos estarán en las gateras para disputar los US$300.000 sobre 1400 metros, y el dato más llamativo es que pertenecen únicamente a dos caballerizas: Baffert presentará a Hughes (Into Mischief) y Domus (Uncle Mo), mientras que Doug O'Neill será responsable de los otros tres participantes. Más que una carrera, casi un match por equipos.

Y semejante escenario vuelve a abrir una discusión que desde hace tiempo sobrevuela el turf californiano: la enorme concentración de los mejores juveniles en pocas manos y, particularmente, alrededor de Baffert.

No siempre fue así. Entre 1966 y 1995 hubo 31 ganadores del Del Mar Futurity -la edición de 1971 se dividió- y fueron preparados por 28 entrenadores diferentes. Wayne Lukas consiguió 3 victorias y Ron McAnally dos. Nadie dominaba; todos podían soñar.

Desde 1996 el mapa cambió por completo. En las últimas 30 ediciones apenas 10 entrenadores consiguieron ganarlo y Baffert se llevó 19. Richard Mandella y O'Neill aparecen lejísimos, con 2 cada uno.

No fueron victorias menores ni producto únicamente de la cantidad. Por su lista de ganadores pasaron Silver Charm (Silver Buck), American Pharoah (Pioneerof the Nile), Lookin At Lucky (Smart Strike), Midshipman (Unbridled's Song) y Game Winner (Candy Ride), entre otros campeones. Además, aquellos 19 triunfos correspondieron a caballos de 14 grupos propietarios diferentes, demostración contundente del poder de atracción que su establo ejerce entre quienes invierten fuerte buscando los grandes clásicos de productos en California.

La versión 2026 parece hecha a medida para que el contador siga avanzando. Hughes, adquirido por US$675.000, está invicto y viene de resolver con autoridad el Best Pal Stakes (G3). Es hijo de Into Mischief y sus números lo colocan claramente por encima de buena parte de la oposición.

Pero ni siquiera tiene asegurado ser el mejor del equipo. Domus, reservado hijo del recordado Uncle Mo, también llega sin derrotas y con argumentos suficientes como para pensar que el Futurity puede quedar reducido a una discusión entre los dos potrillos de Baffert.

Lo curioso es que, apenas unos días atrás, el panorama era completamente diferente. David Jerkens, secretario de carreras de Del Mar, esperaba contar con 8 ó 9 participantes. Sin embargo, las bajas fueron sucediéndose rápidamente.

Una de las más importantes fue la de Inshallah, el costoso hijo de Flightline que había causado una magnífica impresión al salir de perdedor y que John Sadler decidió reservar para el American Pharoah Stakes (G1) del 3 de octubre en Santa Anita. También quedaron en el camino posibles visitantes desde Kentucky y otros nombres locales.

Del Mar había intentado justamente evitar este escenario durante la temporada implementando carreras para productos provenientes de determinadas ventas, con la intención de generar ganadores y desarrollar juveniles de otros establos sin obligarlos a enfrentar inmediatamente a la poderosa artillería de Baffert.

La idea funcionó a medias. Hubo ganadores para otros entrenadores, pero ninguno terminó animándose a dar el salto hacia el Futurity.

La situación preocupa porque no se repite con semejante intensidad en el resto de las carreras para productos del fin de semana. El Del Mar Debutante (G1) tendrá 10 potrancas y las pruebas juveniles sobre césped también reunieron campos más numerosos y variados. El Futurity quedó como la excepción. Y como síntoma.

Por supuesto, nada de esto es responsabilidad de Baffert. Su trabajo consiste en conseguir los mejores caballos posibles y ganar con ellos, algo que viene haciendo como nadie desde hace décadas. Pero su éxito también expone una realidad incómoda para California: cada vez son menos los que parecen dispuestos a enfrentarlo en el terreno donde históricamente ha sido más fuerte.

El domingo, Hughes y Domus tratarán de entregarle su 20º Del Mar Futurity. Si alguno lo consigue, será otro récord extraordinario para Baffert. Aunque, para Del Mar, quizás el dato más importante sea otro: encontrar quién quiera correr contra él.

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