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Croix du Nord sumó su cuarto G1 en un emocionante Tenno Sho Spring

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • hace 43 minutos
  • 2 Min. de lectura

Como su padre, Kitasan Black, el zaino se quedó con el largometraje sobre el césped de Kyoto, en Japón, y ratificó su gran momento



KYOTO, Japón (Especial para Turf Diario).- La jerarquía y la sangre terminaron por imponerse en una nueva edición del Tenno Sho (Spring) (G1), aunque el desenlace obligó a contener la respiración hasta el último suspiro. El gran favorito Croix du Nord alcanzó su cuarta medalla dorada de máxima escala en el césped de Kyoto, ratificando que es uno de los dominadores del turf japonés y emulando la hazaña de su padre, el legendario Kitasan Black, que supo reinar en esta contienda en los años 2016 y 2017.

El pupilo de Takashi Saito sumó este maratónico desafío de 3200 metros a un palmarés que ya incluía el Hopeful Stakes (G1), el Tokyo Yushun (G1) -el Derby japonés- y el reciente Osaka Hai (G1). Con esta conquista, el zaino se convirtió en el primer ganador del Derby en adjudicarse esta prueba desde Meisho Samson (Opera House) en 2007, sellando además la séptima victoria de padre e hijo en la historia de la Japan Racing Association (JRA).

La conducción de Yuichi Kitamura fue estratégica. Croix du Nord soltó con solvencia y se ubicó en una expectante sexta posición, viajando siempre por una tercera línea. A pesar de ser su primera incursión en el fondo, el 4 años mantuvo la parsimonia necesaria, aunque por momentos se mostró algo ansioso ante el ritmo de la competencia. Al ingresar al derecho final, Kitamura le pidió el resto y el crack respondió con una aceleración que parecía sentenciar la historia con facilidad.

Sin embargo, la emoción máxima estaba guardada para los metros finales. Desde el fondo del pelotón, Wurttemberg (Kitasan Black) lanzó una carga eléctrica que lo llevó a igualar la línea del favorito en el mismo disco. Tras una deliberación minuciosa por parte de los comisarios, se determinó que Croix du Nord mantuvo el hocico de ventaja para quedarse con la gloria.

"Realmente no sabía si habíamos ganado o no; fue una larga espera, pero me siento aliviado", confesó Kitamura tras alcanzar su noveno impacto de G1.

El podio lo completó Admire Terra (Rey de Oro) que, tras viajar en la retaguardia, atropelló con fuerza para quedar a solo 1/2 cuerpo de los punteros, siendo superado en el último salto por el ímpetu de Wurttemberg.

Con este triunfo, Croix du Nord no solo agiganta su figura como un fondista de excepción, sino que confirma la vigencia de una estirpe ganadora. El entrenamiento de Takashi Saito y la clase de un caballo que parece no tener techo en el continente asiático vuelven a colocar a la familia de Kitasan Black en lo más alto del pedestal hípico mundial.



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