Golden Tempo sorprendió en el Kentucky Derby, con José Ortíz
- Turf Diario

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El látigo boricua le dio una formidable conducción al hijo de Curlin, que atrapó sobre el final al favorito Renegade, completando un histórico 1-2 para los hermanos Ortíz

LOUISVILLE, Kentucky (Especial para Turf Diario).- La historia del turf mundial suele estar escrita con tinta de leyenda, pero lo vivido este sábado en Churchill Downs superó cualquier guion preestablecido. Ante una multitud de 150.415 almas y bajo la mirada de millones de espectadores, Cherie DeVaux se convirtió en la primera mujer en la historia en conquistar el Kentucky Derby (G1), rompiendo un techo de cristal que parecía inalcanzable en la profesión y elevando a Golden Tempo al Olimpo de las rosas.
La 152ª edición de la carrera que abre la Triple Corona en los Estados Unidos fue tan dramática como histórica. Tras el retiro preventivo de Great White (Volatile) en los momentos previos al salto, los 18 competidores se lanzaron a una batalla de vértigo. El puntero Six Speed (Not This Time) impuso parciales suicidas de 22s68/100 y 46s44/100, mientras que el eventual ganador, un hijo del extraordinario Curlin, cerraba la marcha a más de 17 cuerpos del comando.
Al ingresar al derecho, el cansancio pasó factura a los de vanguardia. El invicto japonés Danon Bourbon (Maxfield) intentó la heroica, pero el muro de los últimos 200 metros fue infranqueable. Fue allí donde emergió la figura de Jose Ortiz, que en su undécima monta en el Derby, encontró el camino libre por el lado exterior para lanzar una carga feroz. En un final para el infarto, Golden Tempo logró quebrar por un pescuezo la resistencia de Renegade (Into Mischief), el favorito de la cátedra que llevaba a bordo a Irad Ortiz Jr., sellando un histórico 1-2 para los hermanos puertorriqueños en la carrera más importante de sus vidas.
"Simplemente me quedé en blanco después de cruzar el disco", confesó una emocionada Cherie DeVaux en el círculo de ganadores, mientras levantaba el trofeo que la acredita como pionera. Su pupilo, defensor de las tradicionales sedas de Phipps Stable y St. Elias Stable, detuvo el cronómetro en 2m2s27/100 para los dos kilómetros, devolviendo un dividendo de US$ 48,24 y ratificando que la fe de su entrenadora no era en vano.
El éxito de Golden Tempo representa también la primera victoria en el Derby para el semental Curlin, una de las grandes deudas pendientes de la genética moderna. Criado por la familia Phipps en una de sus líneas más ilustres -hijo de la ganadora clásica Carrumba (Bernardini)-, el potrillo demostró que el fondo y la clase son el sello distintivo de su linaje.
Para los dueños, la victoria tuvo un sabor a reencuentro con la gloria; Vinnie Viola ya había saboreado las mieles del triunfo con Always Dreaming (Bodemeister), mientras que para el Phipps Stable significó volver al podio máximo tras el éxito de Orb (Malibu Moon) en 2013. "Criamos para correr y corremos para estar en escenarios como este", sentenció Daisy Phipps Pulito entre abrazos y lágrimas de felicidad.
La derrota de Renegade, que debió superar múltiples tropiezos tras largar por dentro, dejó a un Irad Ortiz Jr. visiblemente conmovido por la cercanía de la hazaña, aunque el abrazo final con su hermano Jose resumió la esencia de este deporte. Detrás de los punteros arribó Ocelli (Connect), que a punto estuvo de dar la sorpresa del siglo a 70-1 para el preparador Whit Beckman, aún como perdedor.
Con la corona de rosas sobre el lomo de Golden Tempo, el turf estadounidense inicia una nueva era. La de una mujer que, con trabajo y talento, se ganó su lugar en la historia, y la de un caballo que, viniendo desde el fondo, recordó a todos que en el Kentucky Derby nada es imposible hasta que se cruza el disco.





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