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El talento que viene pudo con la calidad que se mantiene, y el Villanueva fue para Nevado Catedral

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • hace 16 horas
  • 2 Min. de lectura

El potrillo vino siempre adelante, dominó temprano y arriba controló con lo justo la carga de Comando Secreto, que arrancó tarde


Por dentro, Nevado Catedral contuvo con lo justo a Comando Secreto / JUAN I. BOZZELLO
Por dentro, Nevado Catedral contuvo con lo justo a Comando Secreto / JUAN I. BOZZELLO

Fue para Nevado Catedral (Gouverneur Morris), pero el Clásico Benito Villanueva (G2-1600 m, arena), que cerró el maravilloso marco jerárquico del sábado en el Hipódromo Argentino de Palermo, bien podría haber quedado para Comando Secreto (War Command).

En un final formidable, el valiente potrillo contuvo en el disco por apenas la cabeza al veterano guerrero, que demoró mucho en cambiar de mano y, cuando arrancó, ya era demasiado tarde. Pese a volar -literal- de los 150 metros al disco, el tordillo del Stud Disco Eterno había sacado las ventajas necesarias como para mantenerse al frente.

Fue la lucha entre el talento que viene y la calidad que se mantiene, y que promete otro duelo para alquilar balcones cuando el 1 de mayo se corra el Gran Premio de las Américas - OSAF (G1), seguramente, con más nombres de pergaminos de por medio, como para hacer crecer aún más la expectativa.

Nevado Catedral, que hace tan solo 45 días llegó a la caballeriza entrerriana de Gerardo Alteño, reprisó ganando hace 15 días y ahora ratificó todo lo bueno que había hecho la última temporada, cuando, por ejemplo, fue tercero en el Juvenile (G1) de las Estrellas y en el Gran Premio Polla de Potrillos (G1).

Como casi siempre ocurre, los buenos 3 años mejoran en su segunda campaña, y es el caso del hijo del generoso Gouverneur Morris, que salió decidido desde el comienzo a marcar el paso, corriendo en línea parecida con el goloso Preston Boss (Holy Boss). Lejos, en la zaga, como casi siempre, Comando Secreto esperaba paciente el momento para atropellar.

Llegó la recta y Nevado Catedral se sacó de encima la compañía y abrió diferencias importantes, definitorias, empujado por William Pereyra. Mientas, siempre por fuera, Gonzalo Borda intentaba hacer cambiar de mano y correr derecho al guerrero del Stud Sixa que, cuando arrancó, ya era tarde. Como se dijo, fue cabeza la diferencia en la meta entre ambos, con Majority Wins (Master of Hounds) en tercero a 2 1/2 largos más, todo tras 1m36s34/100 de un espectáculo notable, impactante, de esos que dejan mucho hilo en el carretel.



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