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El último salto del ángel: Gávea se rinde ante la leyenda de Frankie Dettori

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    Turf Diario
  • hace 18 minutos
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El formidable jockey italiano terminará su gira sudamericana este domingo bajo el Cristo Redentor de Río de Janeiro


Lanfranco Dettori y la estatua de Jorge Ricardo en Gávea / JCB / SYLVIO RONDINELLI
Lanfranco Dettori y la estatua de Jorge Ricardo en Gávea / JCB / SYLVIO RONDINELLI

Por Diego H. Mitagstein (Enviado especial de Turf Diario a Río de Janeiro, Brasil)

RÍO DE JANEIRO, Brasil (De un enviado especial).- El próximo domingo no será un día más para la hípica sudamericana y mundial. El Hipódromo da Gávea, custodiado por el Cristo Redentor, será el escenario del capítulo final de una gira que tuvo aire de procesión religiosa. Lanfranco Dettori, el hombre que convirtió el arte de conducir caballos en un espectáculo global, colgará el látigo en suelo brasileño tras su paso por Argentina y Uruguay, cerrando un círculo de talento, carisma y esa sonrisa eterna que cambió el deporte para siempre.

No es exagerado decir que el turf se divide en un antes y un después de Lanfranco Dettori. El italiano, que supo dominar Ascot como si fuera el patio de su casa y que hizo del Flying Dismount una marca registrada del éxito, llega a su última escala  con la vigencia de los elegidos. Su presencia en la cidade maravilhosa no es solo un evento deportivo; es un acto de justicia para una afición que lo idolatra y que ahora tendrá la oportunidad de verlo en acción por última vez en esta parte del mundo.

En la previa, el Salón de las Rosas fue testigo de su magnetismo. Simpático y extremamente carismático, el jinete dialogó con Juliana Dias, del Jockey Club Brasileiro, dejando en claro que su llegada a este país no es un simple compromiso comercial. Se lo vio animado, con brillo en los ojos; sabe que está a punto de escribir una página dorada; la última. Frankie no viene a pasear; viene a competir, a sentir el rigor de la carrera y el calor de las tribunas que, se descuenta, estarán colmadas.

Su agenda en el Jockey Club Brasileiro refleja su profesionalismo: este sábado tiene previsto galopar algunos ejemplares para reconocer el terreno y, en un gesto que enaltece su figura, visitará las dependencias de la Escola de Profissionais do Turfe. Allí, los aprendices podrán ver de cerca al espejo en el que todos se miran, al hombre que demostró que para ser un gigante no solo hace falta técnica, sino también corazón y una mentalidad de acero.

La despedida de Dettori será a lo grande, como no podía ser de otra manera. El maestro firmó compromisos para 4 carreras, destacándose su participación en el inicio de ambas Tríplices Coroas.

En el Grande Prêmio Estado do Rio de Janeiro (G1), Dettori se apilará sobre Bet You Can (Can the Man), del Haras Estrela Nova, buscando llevar a la victoria a un potrillo que tendrá el privilegio histórico de ser conducido por la leyenda, tras su segundo en la preparatoria.

En el Grande Prêmio Henrique Possolo (G1), la cita será con Tutifruti (Can the Man), perteneciente al Stud Belas, la heroína que tuvo la última temporada el Grande Premio Adayr Eyras de Araújo (G3). En la novena carrera, el italiano se subirá a Lucky Time (Emcee), y la última monta de su formidable trayectoria será con Nidavellir (Courtier), un nombre que quedará en los libros por siempre.

Ver a Frankie en los partidores de Gávea será un ejercicio de nostalgia y celebración. Se despide un revolucionario, el jinete que sacó al turf de las páginas especializadas para llevarlo a la cultura popular. Aquel que el 28 de septiembre de 1996 ganó las 7 carreras de una reunión en Ascot, arruinando a las casas de apuestas y ganándose la inmortalidad.

La gira sudamericana de Dettori ha sido un regalo para la región. Su paso dejó recuerdos imborrables, pero será el césped de Río el que guarde el último eco de sus estribos.  Cuando el domingo caiga la tarde sobre la Lagoa Rodrigo de Freitas y Frankie cruce el disco por última vez, el turf mundial sentirá un vacío difícil de llenar. Se retira un artista, un showman, un competidor feroz que nunca perdió la elegancia. El Domingo No Jockey será, por sobre todas las cosas, una misa de agradecimiento.

Porque jinetes hay muchos, pero Dettori solo hubo uno. Y el destino quiso que su último gran baile fuera bajo el sol de Brasil, recordándonos que el talento no tiene nacionalidad y que la gloria, como su famoso salto al desmontar, siempre parece desafiar las leyes de la gravedad.

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