Empate de lujo en Keeneland: Expensive Queen y Segesta compartieron el Jenny Wiley
- Turf Diario

- hace 2 días
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En un final electrizante, ambas yeguas cruzaron juntas el disco en el G1T sobre césped, en una definición histórica que premió dos actuaciones excepcionales

LEXINGTON, Kentucky (Especial para Turf Diario).- Hay carreras que consagran a una sola. Y hay otras, muy pocas, que hacen justicia con dos. El Jenny Wiley Stakes (G1), disputado en Keeneland, ofreció uno de esos desenlaces que quedan grabados en la memoria: empate en el primer puesto entre Expensive Queen y Segesta, tras un final imposible de separar.
Sobre 1700 metros en el césped y con US$ 581.713 en juego, la prueba tuvo un desarrollo limpio y bien marcado. Aussie Girl (Starspangledbanner) impuso condiciones adelante con parciales de 23s10/100, 47s46/100 y 1m11s48/100, seguida de cerca por Segesta, mientras Expensive Queen aguardaba tercera, bien guardada sobre la baranda.
La carrera se definió en la recta. Segesta tomó la delantera con autoridad, pero por dentro comenzó a volar Expensive Queen, mientras Medoro intentaba sumarse a la lucha. Fue un mano a mano vibrante hasta el disco. Y allí, ni la tecnología pudo separarlas: ambas cruzaron juntas en 1m40s98/100 Medoro, a tres cuartos de cuerpo, completó el podio.
Para Expensive Queen, una hija de Lope de Vega criada en Irlanda, el resultado confirmó su crecimiento en la élite. Conducida por Luis Sáez y entrenada por Brendan Walsh, encontró el camino justo por los palos para desatar un remate formidable.
“Iba fuerte y ella respondió con un gran cambio de ritmo. Pensé que pasábamos de largo, pero la otra yegua volvió a la carga”, explicó Sáez, graficando la intensidad del desenlace.
Walsh, por su parte, valoró la actitud de su pupila: “Luis insistió y ella respondió. Estamos muy felices con el resultado”.
Del otro lado, Segesta -una hija de Ghostzapper criada por Juddmonte- le dio una nueva alegría a Chad Brown, que sumó así su octavo Jenny Wiley en los últimos 12 años, ratificando su dominio absoluto en la prueba.
La definición, incluso, fue un torbellino emocional para su entorno. Garrett O’Rourke, representante de Juddmonte, lo describió a la perfección: “Pensé que habíamos perdido por una nariz. Después creí que habíamos ganado… y finalmente nos dijeron que era empate. Fue una montaña rusa. Pero la yegua lo merecía”.
El empate no sólo fue espectacular: también fue histórico. Se trató apenas del segundo empate en una carrera de G1 en la historia de Keeneland, tras el registrado en el Ashland Stakes (G1) de 2014.
Además, el Jenny Wiley se convirtió en apenas la sexta prueba selectiva del hipódromo en terminar con dos ganadores. En tiempos donde el turf suele exigir definiciones tajantes, Keeneland ofreció una excepción perfecta. Porque ni Expensive Queen ni Segesta merecían perder.
Y esta vez, el turf decidió no obligarlas a hacerlo.





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