En Don Florentino, todo listo para otra gran fiesta de la hípica

El tradicional remate reunirá este sábado en La Francia, Córdoba, una atractiva oferta de productos, destetes y yeguas madre; desde las 14, con financiación en 10 cuotas fijas en pesos, la familia Grimaldi renovará una convocatoria que combina caballos, espectáculos y pasión

Por Diego H. Mitagstein
Hay encuentros que el turf del interior espera de una manera especial. Por los caballos que saldrán a la venta, por la posibilidad de encontrar al próximo buen corredor y, también, por todo lo que sucede alrededor: los amigos, las conversaciones, los reencuentros y esa pasión compartida que convierte una jornada de remate en una verdadera celebración. El de Haras Don Florentino tiene, desde hace décadas, todos esos ingredientes.
Este sábado, a partir de las 14, el establecimiento de la familia Grimaldi volverá a recibir en La Francia, Córdoba, a una multitud de aficionados, propietarios, entrenadores y criadores para su Gran Remate Primavera. Una cita de enorme arraigo en el turf cordobés, con convocatoria que trasciende las fronteras provinciales y una propuesta en la que los espectáculos y el encuentro social acompañan al gran protagonista: el caballo de carrera.
La oferta invita a entusiasmarse. Son 31 productos, a los que se agregan un grupo de destetes y cinco yeguas madre, con alternativas tanto para quienes buscan renovar sus caballerizas como para quienes proyectan incorporar genética a sus planteles. Las ventas se realizarán en 10 cuotas fijas en pesos con cheques de pago diferido, una condición que vuelve a ser un atractivo importante.
El consagrado Qué Vida Buena (Bernstein) tendrá un papel central, acompañado por buena parte de la primera producción de Don Empeño (Exchange Rate), ganador de G1 e hijo de Exchange Rate, cuya descendencia despierta una expectativa especial. También habrá hijos de Touareg (Easing Along), otro de los grandes caballos que pasaron por el haras, y de Perro Callejero (Qué Vida Buena), junto con productos de Dabster (Curlin), Strategos (Zensational), Manipulator (Unbridled), Remote (Dansili), Capensis (Tapit) y Village King (Campanologist).
Entre los nombres que prometen concentrar miradas aparece Gringo Feriero, un Qué Vida Buena que es primera cría de Nangola (Catcher In the Rye), ganadora de dos carreras en Palermo. Su madre es propia hermana del múltiple vencedor clásico en Perú Eliitas y hermana materna de las campeonas Nanabush (Il Campione) y Nanda Dea (Fortify), además de la clásica Naimabad (Il Campione). Una familia de enorme actualidad y jerarquía, con resultados que hablan por sí solos.
También sobresale Gringo Gardel, primera cría de Soy Gigi (Catcher In the Rye), propia hermana del ganador de G2 Across the Gulch. Y otro de los hijos de Qué Vida Buena para mirar con atención es Papa Gringo, el primer descendiente de Nasya (Art Master), aquella gran corredora que construyó una campaña de 11 victorias entre Palermo, San Isidro y La Plata, incluyendo el Clásico Municipalidad de La Plata, especiales y handicaps. Velocidad, consistencia y una prolongada capacidad competitiva como respaldo materno.
Dentro del grupo de los hijos de Don Empeño, Don Villano ofrece el atractivo de ser hijo de la ganadora clásica Gran Enemiga (Qué Vida Buena). A su lado, Cigarro y Bourbon suma otra referencia cercana de valor: es hermano materno de Qué Ha Pasao (Qué Vida Buena), vencedor clásico en Palermo. Dos propuestas interesantes para quienes quieran apostar por el nuevo padrillo.
La velocidad también asoma con fuerza en el pedigree de El Maleante, un Touareg cuya madre, Sitna, por Sebi Halo, es hermana materna del campeón Luthier Blues (Le Blues). Un parentesco que seguramente tendrá peso cuando llegue su turno de pasar por el ring de ventas.
Entre las potrancas habrá oportunidades de adquirir el 50 por ciento, una modalidad que permite compartir la ilusión deportiva. Es el caso de Envidia Sana, hija de Qué Vida Buena y hermana de la ganadora clásica Verita (Hurricane Cat), y de Adelante y Suerte, también por el padrillo emblema de la casa y primera cría de la clásica Antes y Después (Angiolo).
Otro de los nombres llamados a despertar interés será Holy Diamond, de la que también se ofrecerá la mitad. La hija de Dabster es hermana materna del placé de G1 Jolly Jacob (Public Purse) y de Billie Hollyday (First American), de buena campaña en Brasil, dentro de una familia brasileña con sobrados antecedentes de calidad.
La misma proporción se venderá de Sirius, hija de Capensis, cuya madre es hermana materna del múltiple ganador de grupo Sweetly (Luhuk). En su familia aparecen, además, Dolce Diva (Luhuk) y Patola (High Yield), esta última vencedora de G1 en Perú, agregando profundidad a una propuesta especialmente interesante entre las hembras.
No puede quedar afuera de la recorrida El Descontrol, hijo del consagrado Strategos y de Te Olvidé, por Hennessy. Su madre es hermana materna de Forty Teórica (Roar), productora de Hat Tenor (Hat Trick) y Thundery Terrific (Thunder Gulch). De esta última descienden Joy Tesalina (Fortify) y su hijo Teobaldo (Uncle Chuck), mientras que otra rama, a través de Stormy Teóloga (Bernstein), lleva a Teodisio Joy (Fortify). Una línea materna que ha sabido prolongar su capacidad para entregar buenos corredores a lo largo de las generaciones.
La oferta se completará con destetes por Don Empeño, Perro Callejero, Qué Vida Buena y Touareg, además de las cinco yeguas madre, todas ofrecidas con servicio de Don Empeño.
Detrás de cada detalle estarán Luis, Luciano y Lucas Grimaldi, continuadores de aquella pasión por el turf que recibieron de su padre, el entrañable Gringo Grimaldi. Esa herencia también se reconoce en la forma de abrir las puertas, de convocar y de hacer del remate un punto de encuentro para tanta gente vinculada con la actividad.
Hay material para esperar pujas importantes y buenos precios. Pero en Don Florentino la expectativa también pasa por volver a vivir una de esas tardes que el turf provincial siente propias. Este sábado, en La Francia, los pedigrees pondrán los argumentos y el martillo marcará las ventas. La fiesta, como tantas veces, la hará su gente.





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