Hand in Hand reapareció con una victoria que invita a soñar

El gran favorito superó un comienzo complicado y resolvió con enorme autoridad el Clásico Coronel Miguel F. Martínez (G3), primer eslabón del camino hacia el Gran Premio Nacional; el potrillo de Juan Saldivia aparece como un rival de enorme riesgo para Fletcher a futuro...

La categoría no se pierde durante una pausa. Hand in Hand llevaba casi cuatro meses sin competir, pero le alcanzó con unos pocos metros para recordar por qué había causado semejante impresión en su estreno. El gran favorito reapareció este viernes en el Hipódromo Palermo con una victoria estupenda en el Clásico Coronel Miguel F. Martínez (G3-1800 m, arena), lanzándose de lleno hacia el Gran Premio Nacional (G1).
Su regreso encerraba varios interrogantes. No corría desde fines de mayo, cuando había debutado ganando el Especial Julio Félix Penna, y ahora debía saltar directamente al plano jerárquico, afrontar una distancia más exigente y enfrentar rivales con mayor recorrido. Respondió a cada desafío con una suficiencia que terminó por elevar todavía más las expectativas que lo rodeaban.
Ni siquiera un comienzo incómodo consiguió sacarlo de foco. Hand in Hand recibió un golpe apenas se abrieron los partidores y quedó ubicado entre los últimos, bastante más atrás de lo que seguramente estaba previsto. William Pereyra no perdió la calma, le dio tiempo para equilibrarse y el potrillo se rearmó con sorprendente rapidez, recuperando terreno hasta acomodarse cerca del grupo principal.
A partir de allí, todo pareció sencillo. Mientras adelante Kenakir (Il Campione), Thunder Bomb (Hit It a Bomb) y Mister Volare (Hi Happy) marcaban el paso, Hand in Hand fue avanzando abierto, siempre con una acción cómoda y transmitiendo la sensación de que su jockey tenía muchas reservas. Cuando Pereyra decidió ir en busca de la punta, la respuesta fue inmediata.
A la altura de los 400 metros finales ya estaba encima de los punteros y, promediando la recta, pasó a dominar con una facilidad notable. No necesitó luchar ni desplegar su máximo esfuerzo: tomó distancia paulatinamente y llegó al disco con energía disponible, bajo el control de su jinete y dejando la impresión de que todavía quedaba bastante más por conocer.
Fueron, en definitiva, 2 1/2 los cuerpos que le sacó en el disco al todavía perdedor Paulo Sil (Treasure Beach), que sumó un nuevo arrime gradual; a idéntica diferencia, Cool Bro (Pneumatic) fue tercero, todo tras 1m50s22/100, con parciales de 25s31/100, 48s32/100, 1m13s y 1m37s56/100.
El Martínez representa el primer capítulo de la ruta porteña para los potrillos fondistas. El próximo será el Clásico Eduardo Casey (G2), antes de que llegue el turno del Gran Premio Nacional, uno de los grandes objetivos de la temporada. Hand in Hand superó el estreno en ese camino de la mejor manera posible y quedó perfilado como uno de sus protagonistas centrales. Ahora habrá que ver si va al paso intermedio o espera directamente por el Derby.
También volvió a brillar el equipo que una semana antes había festejado con Fletcher (Gershwin) en la Polla de Potrillos (G1). Hand in Hand es entrenado por Juan Saldivia, aunque, por la sanción que cumple el líder de la estadística de Palermo, fue presentado oficialmente por Roberto Pellegatta. Pereyra completó la fórmula desde la montura con una conducción serena, especialmente valiosa después del contratiempo inicial.
La generación había quedado con Fletcher como su máxima referencia luego de la exportación para los Emiratos Arabes Unidos de Colorado del Monte (Strategos). Ahora, Hand in Hand aparece como un lunar importante para el héroe de la Polla. Todavía falta mucho y cada uno deberá recorrer su propio camino, pero semejante reaparición obliga a ponerlos muy cerca en cualquier análisis.
Hand in Hand apenas disputó dos carreras y ganó ambas. Lo mejor, quizás, es que todavía parece estar descubriendo todo lo que puede hacer. En el Martínez no sólo conservó su invicto: abrió de par en par la puerta de los grandes sueños.





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