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Honest Boy consolidó su imagen y ya mira con ojos de gloria el Carlos Pellegrini

Foto del escritor: Turf Diario
Turf Diario
hace 10 horas
3 min de lectura

Con una atropellada espectacular, el hijo de Heliostatic se quedó con el Gran Premio Copa de Oro (G1) y ratificó su gran momento. El Haras El Ángel de Venecia, ganador del Pellegrini en 2021 y 2022, vuelve a ilusionarse con la máxima conquista



Honest Boy dejó una advertencia muy seria para el Gran Premio Carlos Pellegrini (G1). En el último ensayo de los fondistas adultos antes de la gran cita de diciembre, el hijo de Heliostatic volvió a demostrar que está atravesando el mejor momento de su campaña y conquistó el Gran Premio Copa de Oro (G1-2400 m, césped), uno de los puntos más altos del estupendo sábado que se vivió en el Hipódromo de San Isidro. Lo hizo con una atropellada formidable, de esas que levantan a la tribuna, y con una solidez que lo instala entre los nombres principales para la carrera más esperada del calendario argentino.

La victoria, además, tuvo un significado especial para el Haras El Ángel de Venecia, la caballeriza de Carlos Felice, que conoce de sobra la emoción de ganar un Pellegrini. Sus colores festejaron en 2021 con Village King (Campanologist) y volvieron a hacerlo al año siguiente con The Punisher (Cityscape), una doble conquista consecutiva nada habitual. Ahora aparece la posibilidad de un tercer capítulo, esta vez de la mano de un caballo que viene creciendo a fuego lento y que parece haber encontrado su plenitud.

Honest Boy no siempre fue sencillo. Carlos Daniel Etchechoury debió administrarle los tiempos, superar dificultades para ponerlo a punto y encontrar el equilibrio que le permitiera expresar todo su potencial. Pero la paciencia está rindiendo frutos. Ganador del Gran Premio 25 de Mayo (G1) en 2025 y del Clásico Porteño (G3) en abril último, había regresado al primer plano hace poco más de un mes llevándose el Clásico Yatasto (G3). La Copa de Oro no hizo más que confirmar aquel progreso, con un segundo triunfo de máxima categoría y un presente que entusiasma.


Nada fácil en el trámite

La carrera exigió paciencia también de Eduardo Ortega Pavón. Mientras Neat Colt (Treasure Beach) y Acento Final (Treasure Beach) discutían el comando desde temprano, con parciales de 26s56, 50s63, 1m14s58 y 1m37s33, Honest Boy viajaba en la retaguardia, lejos de una pelea que todavía tenía mucho por resolver. El desarrollo se fue endureciendo, pero su jockey no alteró el plan: guardar energías y encontrar, en el momento justo, el camino para ponerlas en juego.

Y encontrarlo no resultó fácil. Ya en la recta, Ortega Pavón buscó primero salir hacia afuera, sin éxito. Entonces eligió progresar por dentro, hasta que Equal Mostaza (Equal Stripes) apareció delante suyo y lo obligó a corregir otra vez. Una línea más abierto, por fin con terreno libre, Honest Boy pudo desplegar esa larga aceleración que es su arma principal. Neat Colt acababa de desprenderse de la resistencia de Acento Final cuando sintió que el peligro le llegaba desde atrás. No hubo manera de contenerlo.

En la cuadra final, Honest Boy alcanzó y doblegó a Neat Colt para vencerlo por medio cuerpo, mientras Acento Final, el vencedor de esta misma prueba en 2025, finalizaba tercero a un cuerpo y medio más. Equal Mostaza y Cazador de Areco (Long Island Sound) completaron los cinco primeros lugares. El tiempo fue de 2m25s46/100, apenas dos centésimos menos que los 2m25s48/100 empleados por Aki (Cima de Triomphe) en el Clásico de la Provincia de Buenos Aires (G3), disputado inmediatamente antes sobre idéntica distancia y pista.


Una campaña sólida

Con cinco triunfos en 14 presentaciones y dos conquistas de G1, el alazán criado por el Haras Santa María de Araras termina de consolidarse entre los mejores fondistas del país. Es hijo de Heliostatic y Honey Happy (Lode), lo que lo convierte en hermano entero del notable Hole in One, ganador del Gran Premio San Isidro (G1), y materno de la destacada Hush Girl (Aerosol). Detrás aparece una familia extraordinaria, la de Blessings (Floribunda), de la que también descienden nombres como Sings (Utópico), Honey Rose (Lode) y Big Board (Lode), todos testimonios de una riqueza genética poco frecuente.

A un mes del Pellegrini, la división de los mayores tiene un candidato con argumentos concretos: clase, distancia probada, una conducción que lo entiende y un entrenador que consiguió llevarlo a su mejor versión. Para El Ángel de Venecia, el sueño de volver a ganar la gran carrera ya no parece lejano. Honest Boy acaba de convertirlo en una ilusión perfectamente razonable.



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