Ka Ying Rising corrió contra la historia… y le ganó por demolición
- Turf Diario

- hace 10 horas
- 2 Min. de lectura
En Sha Tin alcanzó su 18vo. triunfo consecutivo, superó el récord de Silent Witness, bajó el récord para los 1400 metros y dejó la sensación de que su techo todavía está lejos

SHA TIN, Hong Kong (Especial para Turf Diario).- Hay caballos que derrotan rivales. Otros derrotan marcas. Y después está Ka Ying Rising, que parece competir contra el tiempo y la historia.
Lo suyo en la Queen’s Silver Jubilee Cup (G1-1400 m) fue menos una carrera que una exhibición de poder. En el escenario imponente de Sha Tin, el mejor sprinter del planeta no sólo repitió victoria en la prueba que ya había conquistado el año anterior: trituró el récord de pista con un 1m19s36/100 que dejó la historia vieja en más de medio segundo. Y, en distancias de velocidad, medio segundo es un abismo.
Pero no terminó allí su cosecha, pues fue su décimo octava victoria consecutiva, lo que le permitió superar el récord que estaba en poder de Silent Witness (El Moxie) y quedar como el ejemplar que más triunfos al hilo consiguió aquí.
Desde la curva final, cuando Zac Purton apenas insinuó el pedido, el resto quedó reducido a espectadores. Helios Express (Toronado) y Lucky Sweynesse (Sweynesse) -ambos G1- intentaron sostener el paso, pero la aceleración del campeón fue de otra dimensión. Tres cuerpos y medio en el disco no cuentan toda la verdad: la diferencia real estuvo en la facilidad.
“Es el caballo de mi vida”, dijo Purton después, todavía con esa mezcla de asombro y privilegio que genera montar a un fenómeno. “Me pellizco cada vez que lo corro. Está en una liga propia”. No fue una frase hecha. Fue la descripción exacta de lo que se vio.
Entrenado por David Hayes, había igualado el mes pasado el récord de 17 victorias del legendario Silent Witness en 2005, tras dominar sin despeinarse la Centenary Sprint Cup (G1-1200 m). Aquella tarde, Purton tuvo tiempo hasta de levantarlo antes del disco. Esta vez ni siquiera hizo falta: el reloj fue el que habló.
Lo más inquietante es que los 1400 metros parecen potenciarlo. Aunque construyó su reputación sobre los 1200, en los 7 furlongs encuentra una mezcla perfecta entre velocidad y resistencia. No se desarma, no se apaga. Cambia de ritmo y sostiene. Es una combinación letal.
Ya había confirmado su estatura internacional en octubre, cuando venció a un lote de élite mundial en The Everest (G1), en Sydney, Australia. Aquella victoria lo consagró como el sprinter número uno del planeta. Lo del sábado en Hong Kong fue un mensaje aún más contundente: no se trata sólo de ganar, sino de dominar.
Purton expresó un deseo casi egoísta: que el caballo pueda sostener su forma por otros 12 o 18 meses. El turf, en realidad, pide algo más simple: disfrutarlo mientras dure. Porque fenómenos así no aparecen todos los años. Y cuando aparecen, el cronómetro y la historia suele ser los primeros en rendirse...





Comentarios