La Valkiria vivió una tarde de ensueño con 4 triunfos en Palermo

La cabaña de Alfredo Farioli y su familia consiguió un formidable póker como criador con Misilero, La Despiadada, Libertador y La Kiny; una hazaña de enorme valor para un establecimiento de producción intermedia

Hay jornadas que justifican años de trabajo, de inversiones, de ilusiones y, también, de inevitables frustraciones. Tardes en las que todo parece acomodarse para devolver multiplicado el esfuerzo realizado desde que se imagina un cruzamiento hasta que aquel potrillo llega a las pistas. El lunes, en el Hipódromo Palermo, el Haras La Valkiria disfrutó de una de ellas: cuatro productos nacidos en sus campos llegaron al disco adelante.
El formidable cuatriplete alcanzado por el emprendimiento que Alfredo Farioli y su familia llevan adelante en Esperanza, Santa Fe, adquiere todavía mayor dimensión cuando se considera que se trata de una cabaña de producción intermedia, alejada en cantidad de nacimientos de las estructuras más poderosas de la industria. Para un haras grande, ganar cuatro carreras en una misma reunión ya sería sobresaliente; para uno con números más acotados, la proeza directamente roza lo irrepetible.
La serie comenzó temprano, en el segundo turno, con Misilero, que respondió en un bravo cotejo para potrillos de 3 años perdedores sobre 1000 metros. Preparado por Gonzalo Sarno y defendiendo los colores del Stud Pauli, el hijo de Mask y Kilda (Exchange Rate), llevó en su montura a Luis Vai y se impuso por 3/4 de cuerpo, estableciendo 57s58/100. Fue la primera señal de que el lunes podía transformarse en algo grande.
Apenas dos carreras más tarde llegó La Despiadada, esta vez haciendo coincidir las figuras de criador y propietario para La Valkiria. La hija de Que Vida Buena y La Piedad Key (por Key Deputy), no dejó dudas entre las yeguas de 4 años que todavía no habían ganado: Mauricio Villarruel la ubicó rápidamente en la conversación y, cuando llegó el momento de definir, se desprendió con autoridad para derrotar por 5 cuerpos a Beau Bandida (AP Candy), recorriendo el kilómetro en 58s97/100. César Peralta estuvo a cargo de su presentación.
La cuenta siguió creciendo en el sexto capítulo gracias a Libertador, representante del Stud Príncipe Nahuel. Conducido por Kevin Banegas y preparado por Fabián David, el corpulento hijo de Mask y Wildcat Kelli (Wildcat Heir) -pesó impresionantes 615 kilos-, hizo honor a su nombre y se quedó con la victoria, superando a Vladimir (Il Mercato). Fue la sorpresa del lote, devolviendo $8,40, pero también otra contundente confirmación para la producción santafesina.
Faltaba todavía la frutilla del postre, que llegó en la octava prueba con La Kiny. La tordilla de 5 años volvió a mostrar toda su regularidad para sumar el tercer halago de su campaña, bajo la conducción de María Eugenia Schneider y con la preparación de Rafael Liberatori. La hija de Got Talent y Kilda -por lo tanto, hermana materna de Misilero- venció por 1 1/2 cuerpo a Dulce Sara (Qué Vida Buena) en 57s73/100, completando el póker soñado para su criador y celebrando para la caballeriza Rocío y Delfina.
Hubo, además, una llamativa simetría: los triunfos de La Valkiria llegaron en las carreras pares, desde la segunda hasta la octava. Distintos propietarios, preparadores y jockeys se unieron detrás de un mismo origen, exponiendo la versatilidad de una producción capaz de aportar ganadores de ambos sexos y diferentes edades.
Detrás de cada uno hubo decisiones, cuidados, madrugadas, nacimientos y una paciencia enorme. También una familia que hizo de la crianza una pasión y que desde Esperanza consiguió proyectar su marca hacia el escenario más importante.
No todos los días se ganan cuatro carreras en Palermo. Para La Valkiria, el lunes que pasó quedará guardado como una página inolvidable; para la cría argentina, como una demostración de que el éxito no siempre depende del volumen. Muchas veces nace del conocimiento, la dedicación y la perseverancia.





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