Lasix, ciencia y bienestar: cuando el debate supera a la evidencia
- Turf Diario
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Destacados entrenadores y la National Horsemen's Benevolent & Protective Association publicaron una carta a favor de seguir usando el diurético en los Estados Unidos; HISA tiene en sus manos la decisión

El debate sobre la furosemida volvió al centro de la escena en Estados Unidos, pero esta vez con una cuenta regresiva concreta. La carta que encendió la discusión fue firmada por entrenadores de peso como William I. Mott, Chad Brown, Mark Casse, Jena Antonucci y Ron Moquett, junto a Eric Hamelback, CEO de la National Horsemen’s Benevolent & Protective Association, en representación de propietarios y entrenadores de costa a costa.
El eje es claro: el uso de Lasix el día de carrera y su continuidad bajo supervisión veterinaria. Actualmente, la medicación está prohibida en pruebas de 2 años y en los clásicos 48 horas antes de disputarse. Sin embargo, el resto del calendario funciona bajo una exención de 3 años que permitió mantener su uso mientras se realizaban estudios científicos adicionales.
Esa exención vence el próximo 22 de mayo. Y allí aparece el punto crítico.
La Horseracing Integrity and Safety Authority (HISA) deberá someter la cuestión a votación dentro de su Junta Directiva de nueve miembros. Según lo establecido por el Horseracing Integrity and Safety Act de 2020, para extender la exención el voto debe ser unánime. De no alcanzarse esa unanimidad, la furosemida quedará prohibida bajo la regla de las 48 horas, lo que en la práctica significaría su eliminación total en el día de carrera.
El planteo de los firmantes no gira en torno a una defensa corporativa, sino a una cuestión médica: la Hemorragia Pulmonar Inducida por el Ejercicio (EIPH) es una condición documentada, y la furosemida -administrada bajo protocolos estrictos- reduce su severidad. Para muchos profesionales, eliminar la herramienta sin ofrecer una alternativa validada podría impactar en el bienestar equino.
Del otro lado, el argumento institucional apunta a la percepción pública, la uniformidad regulatoria y la evolución del deporte hacia estándares internacionales más restrictivos.
La carta explica lo siguiente: " Si un velocista olímpico sangrara en sus pulmones cada vez que corre una final, nadie llamaría trampa al tratamiento. Lo llamarían medicina. En las carreras, sin embargo, la discusión sobre la furosemida -conocida popularmente como Lasix- suele plantearse bajo el rótulo de dopaje, una palabra potente, de fuerte carga emocional y útil en el terreno de la opinión pública. El problema aparece cuando la retórica avanza más rápido que la ciencia veterinaria.
"En el centro del debate está la Hemorragia Pulmonar Inducida por el Ejercicio (EIPH), una condición ampliamente documentada por la American Association of Equine Practitioners y múltiples centros de investigación. Durante esfuerzos máximos, las presiones cardiovasculares extremas pueden provocar la ruptura de capilares pulmonares. En muchos casos el sangrado es microscópico; en otros, repetido y progresivo, puede generar inflamación crónica, fibrosis, deterioro respiratorio y, en situaciones poco frecuentes, consecuencias más graves.
"El caballo, a diferencia del atleta humano, es respira obligado por su hocico. No puede abrir la boca para compensar el flujo de aire cuando la exigencia aumenta. La presión intratorácica que se genera a velocidad de carrera es extraordinaria. Esa vulnerabilidad es anatómica, no producto del entrenamiento ni de ambiciones competitivas.
"La acción farmacológica primaria de la furosemida es diurética: reduce el volumen vascular y, con ello, la presión en el circuito pulmonar, mitigando la severidad del sangrado. No crea velocidad. No fabrica resistencia. No modifica el talento natural. Su función es disminuir un riesgo médico asociado al esfuerzo extremo y, en muchos casos, contribuir a la continuidad deportiva del ejemplar.
"Eliminar la medicación no eliminará la EIPH. Lo que hará será retirar una herramienta terapéutica hoy regulada bajo estricta supervisión veterinaria. La discusión científica sobre posibles efectos secundarios en el rendimiento existe y continúa, pero hay consenso en que la furosemida reduce la severidad del sangrado pulmonar.
"Quienes trabajan en los studs y caballerizas antes del amanecer saben que el concepto de bienestar no es un eslogan. Es responsabilidad diaria hacia un animal que no puede expresarse. En cualquier disciplina atlética -humana o animal- la medicina preventiva es pilar del cuidado responsable. Las políticas deben basarse en evidencia, no en simbolismos.
"La confianza pública en las carreras es frágil y exige transparencia, reglas uniformes y control riguroso. La industria ha evolucionado y seguirá haciéndolo si la ciencia ofrece alternativas más seguras y eficaces. Pero las decisiones guiadas por la óptica antes que por la evidencia pueden comprometer aquello que buscan proteger.
"Tratar una hemorragia pulmonar bajo supervisión veterinaria no es dopaje.
"Es cuidado responsable.
"Y en cualquier reforma, el caballo -no el titular- debe estar primero".
La votación no es simplemente administrativa. Representa un punto de inflexión. Si la Junta opta por no extender la exención, el cambio será inmediato y estructural para el sistema de carreras en Estados Unidos. Si la prórroga se aprueba por unanimidad, el debate continuará, pero con tiempo adicional para profundizar estudios y consensos.
En el fondo, la discusión excede al Lasix. Se trata de cómo equilibrar ciencia, percepción pública, regulación y bienestar animal en una industria que busca sostener credibilidad sin perder de vista la fisiología del caballo.
El 22 de mayo no será un día más en el calendario. Será una decisión que puede redefinir la práctica cotidiana en los hipódromos estadounidenses y marcar el rumbo sanitario del turf moderno.

