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Laurel River fue retirado de las pistas y servirá en el Big Red Farm japonés

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • hace 1 hora
  • 3 Min. de lectura

Afectado por recurrentes problemas físicos, y ante la imposibilidad de estar en la Dubai World Cup, el hijo de IntoMischief ya no volverá a correr: su actuación de 2024 en Meydan será recordada por siempre


Laurel Riveras tras su formidable victoria en la DWC de 2024 / DRC
Laurel Riveras tras su formidable victoria en la DWC de 2024 / DRC

El turf mundial despide de las pistas a uno de esos caballos que, en su momento de plenitud, parecieron capaces de desafiar las leyes de la lógica. Laurel River, el mismo que que dejó una huella imborrable al ganar la Dubai World Cup (G1) de 2024 con una superioridad pocas veces vista, fue retirado de la competición y comenzará una nueva etapa como padrillo en el prestigioso Big Red Farm japonés.

La noticia, difundida esta madrugada,  marca el final de una trayectoria marcada por el brillo absoluto, pero también por una fragilidad física que terminó por precipitar su adiós. El plan de su equipo era defender el título en Meydan este mismo mes, pero la falta de condiciones óptimas para encarar un compromiso de tal magnitud obligó a tomar la decisión más sensata: priorizar el futuro de un ejemplar que ya no tenía nada más que demostrar. De hecho, no había podido ser parte del Súper Sábado, como era el plan de Bhupat Seemar, su entrenador.

Hijo de Into Mischief y Calm Water, por Empire Maker, Laurel River nació en el Juddmonte Farms y representó con orgullo las sedas del recordado Khalid bin Abdullah. Su genética, una mezcla explosiva de la velocidad y precocidad de su padre -uno de los sementales más influyentes de la era moderna en los Estados Unidos- con la resistencia y clase de la línea de Empire Maker, se manifestó plenamente cuando fue trasladado a Dubai para ser entrenado por Seemar.

Su campaña fue una montaña rusa de expectativas y realidades asombrosas. Tras un inicio prometedor en los Estados Unidos, donde ganó el Pat O'Brien Stakes (G2), en Del Mar, fue en el desierto donde alcanzó su verdadera dimensión. Su triunfo en la Dubai World Cup de 2024 quedará en los libros como una de las actuaciones más dominantes en la historia de la carrera; aquel día, Laurel River se escapó al frente y cruzó el disco con 8 1/2 cuerpos de ventaja sobre sus perseguidores, deteniendo los cronómetros en un tiempo que asustó a los analistas.

Sin embargo, ese pico de rendimiento fue también el comienzo de un calvario físico. Su salud se volvió sumamente endeble. En los últimos dos años, su presencia en las gateras fue una excepción y no la regla. Tras su consagración en los Emiratos Árabes, el caballo debió lidiar con recurrentes problemas que lo mantuvieron al margen de la alta competencia.

Desde aquella tarde de gloria en marzo de 2024, Laurel River solo pudo salir a la pista en una oportunidad -fue segundo en el Firebreak Stakes (G3) de 2025-, una muestra clara de las dificultades que enfrentó su equipo para mantenerlo en forma competitiva. Cada intento por devolverlo a su nivel se encontraba con un nuevo contratiempo, estirando los plazos y sembrando dudas sobre su retorno.

El objetivo final siempre fue la Dubai World Cup de 2026, buscando el histórico doblete, pero la realidad terminó imponiéndose. Al no estar al cien por ciento de sus capacidades, la familia real de Arabia Saudita y sus allegados decidieron que el camino del retiro era la única opción digna para un campeón de su talla.

Su destino ahora es Japón, una tierra que ha demostrado una capacidad asombrosa para potenciar las bondades de los sementales estadounidenses. En el Big Red Farm, Laurel River tendrá la oportunidad de transmitir esa punta de velocidad demoledora y ese físico imponente que lo convirtieron en el mejor caballo del mundo por un margen de tiempo breve pero fulminante.

El retiro de Laurel River deja un sabor agridulce: la tristeza de no volver a verlo desplegar esa zancada poderosa en la arena, pero la tranquilidad de saber que llega a la cabaña listo para cumplir un rol vital en la cría.

Se va un caballo que, cuando estuvo bien, no tuvo rivales. Se va un exponente de la velocidad-resistencia que tanto busca el turf actual y que ahora buscará replicar su magia en las verdes praderas niponas.



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