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Look At to Me y Fletcher y otro doblete majestuoso en las Pollas para Saldivia y Pellegatta

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • hace 14 horas
  • 4 min de lectura

Como en 2021, con Carta Embrujada e Irwin, discípulo y maestro se lucieron en el inicio de la Triple Corona, sobre la arena de Palermo


Look At to Me y Fletcher ofrecieron demostraciones estupendas en Palermo./ JUAN I. BOZZELLO
Look At to Me y Fletcher ofrecieron demostraciones estupendas en Palermo./ JUAN I. BOZZELLO

Por Diego H. MitagsteinH

Hay sociedades que se construyen con resultados, pero que se sostienen con algo mucho más profundo. Con confianza, con códigos, con admiración, con años compartidos. La de Roberto Pellegatta y Juan Franco Saldivia pertenece a ese grupo tan especial. Maestro y discípulo volvieron a vivir este sábado en el Hipódromo Palermo una de esas tardes que quedan para siempre, dominando los grandes premios Polla de Potrancas (G1-1600 m, arena) y Polla de Potrillos (G1-1600 m, arena) con Look At To Me y Fletcher.

No fue la primera vez. En 2021, Carta Embrujada (Storm Embrujado) e Irwin (Seek Again) habían entregado el mismo doblete en la apertura de la Triple Corona nacional. Los dos fueron presentados entonces por Saldivia. Cinco años más tarde, con ambos oficialmente a cargo de Pellegatta, la historia volvió a repetirse. Cambiaron los nombres, los colores y las circunstancias, pero no la esencia de un equipo que sabe trabajar en silencio y aparecer en los días grandes.

Look At To Me y Fletcher no dejaron espacio para las dudas. Ganaron con amplitud, con solvencia y con esa superioridad que transforma una ilusión en certeza. Detrás de ambos hubo una confianza enorme, sostenida incluso después de alguna derrota. Y los dos respondieron como responden los caballos buenos: en la cancha y cuando más importa.

La primera alegría llegó con Look At To Me, capaz de convertir en desquite su nuevo encuentro con Robate Un Beso (Uncle Chuck), que pocas semanas antes la había derrotado por apenas medio cuerpo en el Clásico General Luis María Campos (G2).

Esta vez la historia fue muy diferente. William Pereyra, que reemplazó a Juan Carlos Noriega, esperó con serenidad mientras Gran Gotera (Made You Look) marcaba el camino y, cuando la carrera entró en su etapa decisiva, dejó avanzar a la hija de Dabster. La alazana aceleró por el centro de la pista, pasó al frente sin esfuerzo aparente y se desprendió con una facilidad inesperada, dadas la categoría y la paridad que prometía el grupo.

Robate Un Beso volvió desde atrás para quedarse con el segundo puesto y La Santa Cándida (Le Blues) completó la trifecta, pero ninguna pudo poner en riesgo el triunfo de la representante de Al Adiyaat, que cruzó el disco con 4 cuerpos de ventaja. La revancha fue completa: le quitó el invicto a su vencedora del Campos y consiguió el primer éxito de G1 de su campaña.

Look At To Me es una potranca grande, de 535 kilos, con físico y origen para sentirse todavía más cómoda cuando las distancias comiencen a alargarse. Por eso, la forma en que resolvió la Polla permite mirar hacia el Gran Premio Selección (G1-2000 m) con una expectativa enorme. Allí debería encontrar un escenario todavía más favorable para sus condiciones.

Claro que su futuro inmediato mantiene una puerta abierta. La posibilidad de que sea enviada a los Emiratos Árabes Unidos está sobre la mesa y será evaluada por sus propietarios. Ocurre que es propiedad del Sheikh Mohammed Bin Khalifa Al Maktoum, que tiene en nuestro país un centro de cría y campo de desarrollo para proyectar sus caballos hacia hípicas más potentes. Si continúa en el país, las Oaks serán el paso natural, con la chance concreta de seguir construyendo su propia Triple Corona.

Poco más tarde llegó el turno de Fletcher, que cargaba con la presión de un favoritismo abrumador. La venta de Colorado del Monte (Strategos) -como se informó en al edición del sábado de Turf Diario- había dejado vacante el liderazgo de la generación y el hijo de Gershwin debía demostrar que estaba preparado para tomarlo. Lo hizo sin titubeos.

El osado perdedor Buin (Daddy Long Legs) intentó escapar adelante, pero Pereyra jamás perdió la calma. Ubicó a Fletcher cerca, lo dejó encontrar su ritmo y esperó hasta la recta. Cuando le pidió el esfuerzo, la carrera se terminó. El potrillo pasó de largo, abrió ventajas rápidamente y volvió a dejar a Linguado (Cosmic Trigger) a 6 cuerpos, exactamente la misma diferencia que había establecido entre ambos en el Clásico Miguel Cané (G2).

Si aquella actuación había sido una promesa, la Polla fue la confirmación. Fletcher alcanzó su consagración, sumó el primer G1 de su campaña y se instaló como la nueva referencia entre los potrillos. Para el Stud Chos Malal, que tantas emociones vivió con Belleza de Arteaga (Cosmic Trigger) y Cima de Areco (Cima de Triomphe), apareció otra figura con la que volver a soñar en grande.

La única mancha en la campaña de Fletcher continúa siendo su actuación en el Gran Premio Estrellas Juvenile (G1), sobre el césped pesado de San Isidro. Fue una derrota demasiado opaca para resultar concluyente y contrasta con sus cuatro triunfos consecutivos sobre la arena. Sin embargo, si se pretende mantener viva la ilusión de la Triple Corona, deberá regresar a la grama para disputar el Gran Premio Jockey Club (G1-2000 m).

Allí aparecerá el gran interrogante. No será una cuestión de capacidad, pues Fletcher ya dejó claro cuánto corre, sino de superficie. Volver al césped donde falló o elegir un camino diferente será una decisión que Pellegatta, Saldivia y sus propietarios deberán analizar sin apuro.

También William Pereyra tuvo su día perfecto. El jockey condujo a los dos vencedores y consiguió una doble Polla reservada para unos pocos. Además, Fletcher le permitió reencontrarse con una carrera que ya había ganado en 2021 sobre Irwin. La confianza de sus desarrollos fue el reflejo de la seguridad que rodeaba a ambos caballos.

Cinco años después, Pellegatta y Saldivia volvieron a apropiarse del comienzo de la Triple Corona. En 2021 habían sido Carta Embrujada e Irwin. Ahora fueron Look At To Me y Fletcher. Antes, los dos éxitos figuraron a nombre del discípulo; esta vez quedaron oficialmente en la cuenta del maestro.

En el fondo, poco importa. Porque las victorias fueron de ambos. De una sociedad que trasciende cualquier nombre escrito en el programa y que volvió a demostrar que, cuando llega la hora de las carreras que hacen historia, siempre encuentra la manera de estar allí.




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