Martana en Maroñas: la crónica de un triunfo planificado
- Turf Diario

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Enrique Martín Ferro y Martín Valle disfrutaron de su primer triunfo internacional con la hija de Fortify

Por Diego H. Mitagstein (Enviado especial de Turf Diario a Montevideo, Uruguay)
MONTEVIDEO, Uruguay (De un enviado especial).- Hay victorias que se explican desde el azar, pero la de Martana en el Gran Premio Ciudad de Montevideo (G1) del último martes en Maroñas pertenece a otra categoría: la de las conquistas diseñadas en el laboratorio de la paciencia y la estrategia. Para Enrique "Quique" Martín Ferro y Martín Valle, cruzar el disco triunfales en el mítico escenario uruguayo no solo significó su primer G1 internacional, sino la validación de un método de trabajo que prioriza el bienestar del caballo y la lectura precisa de la realidad.
Tras el festejo, la calma del entrenador durante la entrevista que ofreció a Global Media Turf durante su tranmisión de la reunión, reflejaba la seguridad de quien sabía lo que tenía entre manos. "Estaba tranquilo porque la yegua estaba bárbara en todo sentido; sana, energética y muy bien adaptada a la cancha", comenzó analizando el preparador. Para él, Maroñas resultó ser el escenario ideal: "Es una cancha noble, sin trampas, firme pero sueltita arriba. Ella es una gran arenera y sabíamos que la superficie no sería un inconveniente".
La victoria de la hija de Fortify fue, en palabras de su cuidador, un acto de justicia poética. Tras haber escoltado a ejemplares como Sarawak Rim (Remote) o perder finales por escaso margen, la reservada del Stud Santa Inés encontró su consagración. "Pusimos la mira en esta carrera analizando el nivel de las yeguas locales. Sabíamos que no había ninguna superlativa y que Martana tiene clase para viajar, algo fundamental para recorrer los trámites burocráticos del traslado, que a veces son más largos que el vuelo mismo", explicó Quique.
Para Martín Valle, el triunfo fue el broche de oro para un 2025 de ensueño y un inicio de 2026 que lo mantiene en la cima. Con apenas 30 años, el jinete alcanzó sus 20 victorias de G1, pero esta tuvo un "gustito" especial.
"La yegua me deja demostrar lo que quiero hacer. La carrera fue como decidimos: venir cerca, cuarto como mucho. En los 1200 metros quería correr demasiado, la esperé lo que pude y, aunque le costó un poco cambiar de mano en los 400, cuando lo hizo tuvo ese golpe de velocidad distinto. Se desprendió muy fácil", relató Valle, que antes de la competencia se dedicó a estudiar minuciosamente el comportamiento de los jockeys locales y las tendencias de la pista.
Uno de los puntos más interesantes de la charla fue la decisión de abandonar el césped. Quique fue tajante: "Volvió al pasto tras una lesión de cadera pensando que sería más liviano, pero no era ella. Cuando la ponía a correr, se negaba. No quise asumir un fracaso sabiendo que podía pasar. Decidimos esperar y venir a Maroñas, y no nos equivocamos".
Martín Ferro también recordó entre risas el debut de la yegua en 1000 metros, una distancia inusual para su pedigree: "Me llevaba por delante en los entrenamientos. Le dije a Sandro (Misserocchi): 'la debuto en el kilómetro para que se desahogue, la van a sacar varios cuerpos pero va a correr algo'. Terminó ganando por un cuerpo y medio y ahí me pregunté: ¿ahora qué hago?". Desde aquel inicio, la zaina demostró ser una todoterreno que hoy integra el Top 3 de las mejores yeguas que han pasado por las manos de Quique para Santa Inés, junto a nombres como Nanabush (Il Campione) y Nanda Dea (Fortify).
Sobre el futuro de Martana, Martín Ferro fue claro: "No creo que sea una yegua para llevar a Estados Unidos. Seguramente continuará su campaña en Palermo durante el primer semestre y luego pensaremos qué hacer. Es una yegua muy profesional y merece seguir dándonos alegrías en casa".
La delegación argentina regresa con las copas en la maleta y la satisfacción de haber honrado la tradición de nuestros caballos en el exterior. Para Valle, queda el reencuentro con su hija y el festejo con un equipo que funciona como un reloj suizo. Para el turf argentino, la certeza de que, cuando hay estudio, talento y salud, la victoria es solo cuestión de tiempo.





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