Martín Valle redondeó una tarde inolvidable en Palermo, sumando 2 G1 más a sus vitrinas
- Turf Diario
- 6 may
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El jockey fue una de las figuras en el mitín del República Argentina, venciendo con Gran Gotera y Drive Joy en los grandes premios Jorge de Atucha (G1) y de las Américas - OSAF (G1), respectivamente

Por Diego H. Mitagstein
En una jornada que quedará grabada como uno de los hitos más brillantes de su trayectoria, Martín Valle se convirtió en uno de los grandes protagonista de la reunión del 1 de mayo en el Hipódromo de Palermo. Con una frialdad asombrosa y la pericia que solo ostentan los elegidos, el piloto correntino redondeó una tarde de ensueño al conquistar 2 de las pruebas de G1.
La cosecha del jockey comenzó a tomar forma en el Gran Premio Jorge de Atucha (G1), donde condujo a la victoria a Gran Gotera (Made You Look). La estrategia fue clave y el jockey explicó la génesis del triunfo: "Me habían dicho que era rápida y por eso les dije que eligieran una gatera de adentro, así podíamos pegarnos a los palos y tener una guía. Venía de correr la corta y sabía que si me dejaban hacer, por ahí teníamos suerte de que llegue, y, por suerte, salió bien". La potranca respondió a la exigencia y cruzó el disco en primer lugar, desatando el primer festejo grande del día.
Sin embargo, la ambición y el talento de Martín Valle no se detendrían allí. En el Gran Premio de las Américas - OSAF (G1), el jinete se lució sobre la montura de Drive Joy (Fortify), un ejemplar que regresaba a su mejor nivel tras superar algunos inconvenientes físicos. "Venía de una lesión y tenía que volver a agarrar confianza. Pero su reprise fue muy buena, corriendo de menor a mayor, y ahora, ya sin la inactividad de por medio, respondió, porque el caballo andaba bárbaro y lo demostró ante los buenos de la media distancia en el OSAF", analizó el jockey, que ya conocía las mieles del éxito en esta competencia: "Lo había ganado con El Exito (Il Campione), hace un par de años, porque en su segunda victoria lo montó Francisco Leandro", sumó.
La tarde pudo haber sido todavía mejor para Valle, de no ser por el milimétrico desenlace del Gran Premio Criadores (G1), donde, a bordo de Martana (Fortify), escoltó desde el hocico a Herd Immunity (Forge), conducida por Francisco Lavigna. En un gesto que enaltece su profesionalismo, el jinete reflexionó sobre ese momento de incertidumbre: "Fue muy difícil darme cuenta si había ganado o perdido Martana. Para mí, había ganado, pero tenía dudas y por eso no festejé. Después lo saludé a Francisco Lavigna, porque trabaja un montón y se lo merece. Se está ganando su espacio y la única forma de llegar a estos triunfos es la que está transitando. Soy buen perdedor, porque acá un día te toca un lado y después al otro".
A pesar de ese trago agridulce, el balance general fue extraordinario. "Los dos caballos andaban bien y respondieron y eso me pone muy contento", resumió con sencillez. Su racha triunfal no terminó el viernes, ya que el lunes volvió a visitar el recinto de los vencedores tras imponerse con Lissette Island (Lizard Island) en el Clásico España (L), cerrando un fin de semana de altísimo vuelo.
El presente que atraviesa Martín Valle no es producto del azar, sino de una disciplina inquebrantable que forjó en sus inicios. "Cuando me hice jockey, me costó afirmarme, pero siempre le busqué la vuelta. Trabajé, tuve disciplina, fui mucho tiempo a La Plata, donde trabajé con muchos cuidadores; fueron 4 ó 5 meses que iba a trabajar no importaba si llovía o estaba lindo. Me costó mucho, pero valió la pena", recordó sobre sus primeros pasos en la profesión.
Esa madurez se traduce hoy en una envidiable calma a la hora de las grandes citas. "Siempre trato de estar tranquilo en este tipo de carreras. Pero es más fácil cuando te toca correr caballos buenos, como me está pasando. La gente confía en mí y eso hace todo más fácil, me dejan trabajar a mi gusto, cómodo, a mi manera, y ahí se ven los resultados".
En su camino al éxito, Martín Valle no olvida a quienes le tendieron la mano desde el principio, destacando especialmente la figura de José Blanco. " José Blanco me dio siempre sus caballos y me hizo ser lo que soy. Me apoyó, me tuvo confianza, y eso es enorme para mí. Es una gran persona, humilde, y los caballos buenos no lo cambian. A veces puedo correrle, a veces no, pero sabe que tengo compromisos, y a veces él también los tiene. Y gracias a él pude llegar a ser monta de Firmamento, Santa Inés... Sin su confianza no hubiera sido lo mismo", concluyó con gratitud.
Con dos nuevos trofeos de máxima escala en sus vitrinas (ya tiene 21), Martín Valle reafirma que su nombre ya es sinónimo de garantía en las definiciones más importantes del calendario hípico argentino.

