Martín Valle, tras la victoria de Charm: "Se puso más galopadora"

Tras su victoria con la hija de Strategos en el Clásico Chile (G2), el jockey reveló sus sensaciones

La victoria de Charm en el Clásico Chile (G2-2200 m) no sorprendió a Martín Valle. Podía imaginarse una actuación positiva de la yegua, claro, pero la seguridad con la que se movió desde temprano y la contundencia que mostró para resolver la historia terminaron confirmando que su calidad continúa intacta.
Con la serenidad que suele acompañar al trabajo bien cumplido, el jockey correntino explicó que, más allá de algún resultado reciente, nunca había perdido la confianza en la representante del Stud Triple Alliance.
“Yo, por ahí, en mi parecer, creo que la yegua nunca se había ido. Ella siempre, las veces que corrió últimamente, lo hizo espaciada, corriendo cada tres meses, entrando tercera o segunda y siempre haciéndolo bien. Lo que pasó en las carreras anteriores es que le tocó reprisar, pero hoy llegaba bárbara, estaba bien, mucho más tranquila y ya no tiene el apuro de antes”, comentó el piloto.
La preparación y la condición física de la hija de Strategos invitaban a ser optimistas, tanto como para que el equipo decidiera jugar fuerte desde el comienzo. No había intenciones de especular ni de esperar que los demás tomaran la iniciativa. La idea era hacer valer su capacidad, colocar exigencia sobre sus adversarios y convertir la carrera en una verdadera prueba de resistencia.
“Tenía la orden del entrenador de ir para adelante temprano porque la yegua estaba muy bien vareada, llegaba sana y con todas las cosas a favor. Queríamos mostrar los papeles de entrada porque, la verdad, si le querían ganar tenían que correr desde el vamos, y por suerte nos salió bien la jugada”, detalló Valle.
El movimiento anticipado respondió, entonces, a una planificación concreta. Consciente de que montaba una yegua en plenitud, el jockey no dudó en aprovechar sus virtudes y en comprometer al resto mucho antes de ingresar en la recta. La respuesta fue ideal: Charm sostuvo su ritmo, administró sus energías y terminó haciendo pesar su enorme capacidad para galopar.
Precisamente, esa transformación fue otro de los aspectos que destacó Martín Valle. Aquella yegua que en sus primeros tiempos corría con mayor ansiedad y tendía a gastar demasiado pronto fue aprendiendo a serenarse. Ya no necesita apurarse para encontrar su lugar ni depende exclusivamente de un cambio de velocidad corto. Ahora distribuye mejor las fuerzas y se siente cada vez más cómoda cuando las distancias comienzan a crecer.
“Es una yegua más ducha, más corredora. No sé si no tiene ese remate de antes, pero cambió a que ahora se puso más galopadora. Antes era muy apurada, se movía muy temprano y arriba le costaba un poco; ahora se va poniendo tranquila, despacio, de menor a mayor, y arriba se puso más galopadora”, explicó.
Lejos de interpretarlo como una pérdida de explosión, el jinete entiende esa evolución como una herramienta capaz de abrirle nuevas posibilidades. La madurez le permite a Charm aprovechar de otra forma toda su potencia y proyectarse con confianza hacia desafíos de largo aliento.
“Me gustó mucho cómo corrió. Estas carreras de 2000 ó 2200 metros y las distancias para arriba le vienen bárbaro porque está muy bien físicamente”, completó Valle, satisfecho con una actuación que dejó señales alentadoras.
Charm volvió a mostrar sus papeles en Palermo, pero lo hizo desde una versión diferente: más tranquila, experimentada y consciente de cómo utilizar sus fuerzas. Nunca se había ido, como sostuvo su jockey. Simplemente estaba aprendiendo a correr de otra manera.





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