Pat Valenzuela, una nueva oportunidad a los 63 años y una historia que busca reescribirse
- Turf Diario

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Jockey de los mejores, volverá a competir después de 10 años, gracias una licencia otorgada en Arizona; tiene 3 montas para el lunes en Turf Paradise

PHOENIX, Arizona (Especial para Turf Diario).- En un deporte donde las segundas oportunidades no siempre llegan, Patrick Valenzuela vuelve a estar cerca de una. A los 63 años, el talentoso -y tantas veces controvertido- jockey recibió una licencia condicional para volver a montar en Turf Paradise, en Arizona, un paso que abre la puerta a un posible regreso tras casi una década fuera de las pistas.
La autorización, confirmada por las autoridades del hipódromo, está sujeta a una condición clave: el cumplimiento de un programa de controles antidoping permanentes, un reflejo de la historia reciente de un jinete cuya carrera estuvo marcada tanto por el brillo como por los problemas personales.
Con 4372 victorias desde su debut en 1978, cuando tenía apenas 16 años, Valenzuela fue durante años uno de los jockeys más talentosos del circuito estadounidense. Sin embargo, su última actuación oficial data de 2016, tras haber competido en distintos estados como Louisiana, Texas y Nuevo México.
Desde entonces, los intentos por volver no habían prosperado. La California Horse Racing Board (CHRB) rechazó sus solicitudes de licencia en 2016, 2018 y 2025, apoyándose en un historial complejo que incluyó incidentes relacionados con drogas, violencia doméstica y el incumplimiento de programas de rehabilitación.
El punto de inflexión parece haber llegado recientemente. Tras su última detención en 2024 por violar una orden de restricción, Valenzuela ingresó a un programa de recuperación y comenzó a participar activamente en la Winners Foundation, una organización que asiste a profesionales del turf en situaciones de adicciones y problemas de salud mental.
Un informe oficial de 2025 reconoció ese cambio: “Por primera vez en casi una década mostró señales de rehabilitación”, señaló el documento, aunque aclarando que aún no cumplía completamente con los requisitos exigidos para su relicenciamiento en California.
Aun así, el mensaje fue claro: seguir avanzando. Mientras tanto, en Arizona encontró una puerta entreabierta.
Nacido en Montrose, Colorado, y proveniente de una familia de jockeys, Valenzuela dejó una huella profunda en las grandes carreras. Fue el piloto de Sunday Silence (Halo) en sus victorias en el Kentucky Derby (G1) y el Preakness Stakes (G1) de 1989, y sumó siete triunfos en la Breeders’ Cup, incluyendo aquella inolvidable edición del Juvenile de 1991 con Arazi (Blushing Groom), en una de las atropelladas más impactantes de la historia.
Además, conquistó 66 carreras de G1, desde el Santa Anita Derby de 1980 con Codex (Arts and Letters) hasta el Eddie Read Stakes de 2012 con Acclamation (Unusual Heat), en una trayectoria que combinó talento puro con una capacidad excepcional para sacar lo mejor de los caballos punteros.
Hoy, el desafío es otro. A los 63, lejos de los grandes escenarios y con mucho por demostrar, Patrick Valenzuela no corre contra rivales en la pista. Corre contra su propia historia. Y esta vez, el objetivo no es sólo ganar carreras… es demostrar que todavía hay lugar para volver.





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