Sons and Lover le dio a Joseph O'Brien y Dylan Browne McMonagle el Red Sea Turf Handicap
- Turf Diario

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El hijo de Study of Man mostró capacidad para galopar y se quedó con el desafío sobre 3000 metros en el césped

Por Diego H. Mitagstein (Enviado especial de Turf Diario a Riyadh, Arabia Saudita)
RIYADH, Arabia Saudita (De un enviado especial).- Las grandes noches también se miden en resistencia. Y el Red Sea Turf Handicap (G2), con 2.5 millones de dólares y 3000 metros por delante sobre el césped, ofreció una batalla de fondo en toda regla que terminó con acento irlandés. el inglés Sons And Lovers (GB), entrenado por Joseph O'Brien, se llevó la séptima edición del maratón saudí tras un desenlace vibrante y táctico.
La carrera tuvo un desarrollo estratégico desde el vamos. Tennessee Stud (Wootton Bassett), compañero de stud del ganador, impuso un ritmo glacial en la delantera, mientras Sons And Lovers viajaba bien colocado sobre los palos, en posición expectante. Dylan Browne McMonagle supo leer el libreto: paciencia primero, decisión después.
En la larga prueba de tres curvas, el hijo de Study Of Man fue encontrando su mejor tranco. Ya en la recta final, McMonagle lo filtró entre rivales y, cuando vio luz, lo lanzó con determinación. Tomó el comando y debió resistir una triple embestida exterior de Tabletalk (Camelot) y Tarriance (Frankel), mientras por dentro Real Dream (Lope de Vega) también intentaba avanzar.
El irlandés fue puro coraje en los metros decisivos. Sostuvo la ventaja y cruzó el disco con 1/2 cuerpo de diferencia en 3m11s560. Tabletalk fue segundo, pescuezo por delante de Tarriance, que a su vez superó por mínima a Real Dream. Epic Poet (Lope de Vega), escolta el año último, cerró quinto tras una buena atropellada.
El triunfo tuvo sabor especial para O’Brien, que consiguió su primera victoria en el mitín tras 8 intentos, luego de varios places en versiones anteriores. “Progresó muchísimo y esta fue claramente la mejor actuación de su campaña”, señaló el entrenador. “Era la primera vez que corría la distancia. Estuvo algo entusiasta al principio, pero Dylan lo relajó muy bien. Cuando encontró espacio en la recta, estaba en el lugar ideal y fue valiente cuando lo vinieron a buscar”.
Sobre el futuro, O’Brien dejó abierta la puerta de Dubai: “Es una posibilidad real. A los propietarios les encanta competir internacionalmente y creemos que este caballo todavía tiene lo mejor por delante. Es un triunfo muy especial. Venir a Arabia ya es un privilegio; ganar lo hace aún más significativo”.
McMonagle, por su parte, destacó la preparación: “Venía perfecto. Mi trabajo fue sencillo. Salió rápido y no quería estar tan adelante, así que me vino bien el ritmo de Tennessee Stud. Sabía que tenía velocidad de distancias más cortas y que iba a acelerar fuerte. Cuando me puse a la par, esperó un poco, pero fue muy duro cuando lo desafiaron”.
Rossa Ryan, segundo con Tabletalk, elogió la entrega: “Corrió una carrera enorme, dando peso a los más jóvenes. Si el ritmo hubiera sido más genuino, quizás cambiaba el resultado. Está en gran momento tras ser castrado”.
Oisin Murphy, tercero con Tarriance, también se mostró satisfecho: “Fue su mejor actuación. La distancia y el peso bajo lo ayudaron mucho”.
En una carrera que exigió paciencia, pulmón y temple, Sons And Lovers demostró que el fondo también puede ser electrizante. Riad tuvo su epopeya maratoniana, y el desenlace fue para Irlanda.





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