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Sovereignty se despidió de las pistas y Bill Mott lo puso entre sus grandes campeones

Foto del escritor: Turf Diario
Turf Diario
hace 12 horas
5 min de lectura

El ganador del Breeders’ Cup Classic fue trasladado a Darley junto con Knightsbridge para iniciar su campaña como padrillo. Su entrenador destacó el significado de la victoria, recordó las dificultades que debieron superar para llegar a Keeneland y aseguró que no hay otro candidato posible al título de Caballo del Año



LEXINGTON, Kentucky (De un enviado especial).- Apenas unas horas después de haber firmado una de las actuaciones más impactantes de la temporada, Sovereignty dejó definitivamente atrás su vida como caballo de carreras. El domingo, a las 8 de la mañana, el extraordinario representante de Godolphin fue retirado de la caballeriza 60 de Keeneland, sobre Rice Road, y subió a un transporte de su propietario junto con Knightsbridge (Nyquist), tercero en el Breeders’ Cup Classic (G1). El destino estaba apenas a 3 millas: Darley America, en Jonabell Farm, donde ambos comenzarán sus nuevas carreras como reproductores.

Fue el punto final para una trayectoria formidable, coronada el sábado con una victoria por 1 3/4 cuerpo en los 7 millones de dólares del Classic, en la que Sovereignty resolvió de manera contundente el esperado enfrentamiento con el japonés Forever Young (Real Steel), defensor del título y uno de los grandes caballos del mundo.

El campeón de Godolphin completó su campaña con 8 triunfos en 12 actuaciones, premios por US$ 10.516.550 y una colección extraordinaria de conquistas de máxima categoría: Kentucky Derby (G1), Belmont Stakes (G1) y Travers Stakes (G1) a los 3 años, además del Whitney Stakes (G1) y el Breeders’ Cup Classic (G1) en su última temporada.

Bill Mott, su entrenador y uno de los profesionales más respetados de la hípica estadounidense, recibió a los periodistas el domingo a las 6:30 de la mañana, mientras Sovereignty pastaba tranquilamente. Fue una despedida cargada de satisfacción, recuerdos y reflexiones sobre la dimensión del caballo que acababa de entregar al haras.

"Hizo muchísimo por Godolphin, por nuestro stud y por todos los que estuvieron involucrados. Nos dio una enorme alegría con la victoria en el Classic y confirmó que era tan bueno como siempre pensamos que era. No fue simplemente una sensación de una sola temporada", destacó el preparador, orgulloso de haber cerrado la campaña de su pupilo con semejante demostración de superioridad.

La expectativa alrededor del Classic había sido enorme. Buena parte de la atención estaba concentrada en el enfrentamiento entre Sovereignty y Forever Young, el formidable japonés que buscaba repetir su conquista de 2025. Sin embargo, cuando llegó el momento decisivo, el defensor de Godolphin transformó aquel duelo anunciado en una exhibición personal, sin que su rival asiático pudiera comprometerlo.

Para Mott, el resultado significó mucho más que otra victoria importante. Fue también la confirmación pública de una calidad en la que siempre había confiado, incluso cuando las circunstancias y las opiniones ajenas parecían ponerla en discusión.

"Eso es parte de las carreras de caballos. Siempre hay muchas conversaciones sobre quién es mejor, quién no está atravesando un buen momento, quién es esto o aquello. Pero, ¿saben qué? Hay que salir y demostrarlo en la pista. El debate es lo que hace tan interesante a este deporte. No todos tienen la misma opinión, pero, cuando existe una discusión, se termina resolviendo allí afuera, en la pista. Y eso fue exactamente lo que hicimos ayer por la tarde", afirmó.

Las palabras del entrenador tuvieron una resonancia especial porque el camino hacia Keeneland estuvo lejos de resultar sencillo. Sovereignty debió perderse su compromiso previsto en la Jockey Club Gold Cup (G1), debido a un absceso que interrumpió durante una semana su entrenamiento. Recuperar el tiempo perdido y conseguir que llegara al Classic en su mejor forma física representó un desafío considerable.

Además, existía el antecedente de 2025, cuando una enfermedad sufrida pocos días antes de la Breeders’ Cup en Del Mar le había impedido participar en el Classic. Por eso, la posibilidad de presentarse finalmente en la gran carrera y hacerlo con semejante autoridad tuvo un significado particular para todo su equipo.

Cuando le preguntaron si aquella victoria debía considerarse el momento más importante de la campaña de Sovereignty, Mott se tomó unos segundos antes de responder. No resultaba fácil elegir entre tantas tardes memorables.

"Dios mío, siempre se ha dicho que ganar el Kentucky Derby tiene algo especial. Pero yo no le resto importancia a ninguna de esas grandes victorias. Todas son importantes y todas son buenas. El Derby fue enorme, el Travers fue enorme y esto también fue enorme. Cada una tiene muchísimo significado para nosotros y no querría renunciar a ninguna", explicó.

La respuesta reflejó el respeto del entrenador por cada uno de los capítulos de la trayectoria de su campeón. El Kentucky Derby lo había instalado entre los grandes potrillos de su generación; el Belmont Stakes y el Travers consolidaron su posición; y el Classic terminó por elevarlo a una dimensión todavía superior, enfrentándolo con los mejores adultos del planeta. Es el primer caballo en la historia que gana esas 4 carreras.

La despedida llegó, además, con una distinción que parece prácticamente asegurada. Sovereignty había sido elegido Caballo del Año en los Estados Unidos en 2025 y, para Mott, su nueva consagración en el Classic debería conducirlo directamente a repetir el reconocimiento en 2026.

"No creo que haya ninguna duda", respondió cuando se le consultó sobre sus posibilidades. "Hay otros años en los que quizás uno tiene que discutir un poco más las cosas. Pero no sé quién podría ocupar ese lugar. Sinceramente, no sé qué nombre podrían poner por delante del suyo".

El dato no es menor, considerando que Sovereignty apenas realizó cuatro presentaciones durante su última temporada, con dos victorias, un segundo y un tercer puesto. Una campaña breve, pero con suficiente peso específico como para que su entrenador considere que no necesita agregar absolutamente nada para justificar la elección.

Mott, además, tiene una experiencia privilegiada en materia de grandes campeones. Antes de Sovereignty preparó a Cigar (Palace Music), elegido Caballo del Año en 1995 y 1996, y a Cody’s Wish (Curlin), distinguido con el mismo título en 2023. El último ejemplar que consiguió repetir la máxima distinción estadounidense en temporadas consecutivas fue Wise Dan (Wiseman's Ferry), en 2012 y 2013.

De confirmarse la elección, Sovereignty se incorporaría a ese grupo selecto, mientras Mott sumaría otro capítulo extraordinario a una trayectoria que ya lo ubica entre los entrenadores más importantes de la historia.

La mañana del domingo también marcó el final de la campaña de Knightsbridge, otro producto de Godolphin que había completado el podio del Classic y que compartirá con Sovereignty su nuevo destino en Darley.

La imagen de ambos abandonando Keeneland rumbo a Jonabell Farm, su nueva casa, representó el cierre de una etapa excepcional para la poderosa organización de Sheikh Mohammed Al Maktoum. Pero, sobre todo, fue la despedida de un caballo que había llegado a la cima y que se retiró sin dejar dudas acerca de su categoría.

Sovereignty no necesitó una última carrera para despedirse: necesitó la más importante. Y allí, donde estaban todos los ojos puestos sobre él y donde el desafío era máximo, volvió a responder.

Bill Mott lo resumió con una frase que bien puede servir como conclusión de toda la historia: "No fue simplemente una sensación de una sola temporada".

Fue mucho más que eso. Y ahora le tocará intentar demostrarlo también a través de sus hijos.

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