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Teobaldo crece y Banegas ya mira más lejos: “La distancia no le va a afectar”

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • hace 23 minutos
  • 2 min de lectura

El jockey analizó el triunfo del hijo de Uncle Chuck en el Clásico José Pedro Ramírez (G3), en La Plata, y destacó su capacidad para relajarse y su enorme poder de galope. Tras ganar el lunes en Palermo con Zaatar, Kevin atraviesa un muy buen momento y ya imagina a su conducido enfrentando desafíos mayores



LA PLATA.- Kevin Banegas atraviesa uno de esos momentos en los que todo parece acomodarse. El lunes había celebrado en el Hipódromo Palermo con Zaatar (Hurricane Cat) en el Handicap Potrillazo y, apenas 24 horas más tarde, volvió a quedar en el centro de la escena, esta vez en el Bosque, conduciendo a Teobaldo hacia una convincente victoria en el Clásico José Pedro Ramírez (G3-1700 m).

El triunfo del pupilo de Nicolás Martín Ferro dejó una impresión estupenda, no sólo por el resultado sino también por la manera en que resolvió una carrera que planteaba algunas cuestiones tácticas. Y allí Banegas tuvo mucho que ver, ejecutando a la perfección el plan conversado previamente con el entrenador.

“Habíamos decidido con el cuidador correrlo algo más tranquilo, porque el otro día se había enojado un poco. Por suerte, salieron dos adelante y vino tranquilo. Cuando lo llamé a correr de firme, respondió”, explicó el jockey, conforme por haber conseguido que Teobaldo administrara mejor sus energías.

Ese detalle no resulta menor pensando en lo que puede venir. El ganador mostró que puede viajar relajado, esperar y luego utilizar su fuerte cuando llega el momento de acelerar. Para Banegas, además, el aumento en las exigencias de distancia no debería convertirse en un problema.

“Es muy clasudo, muy galopador, por lo que creo que mayor distancia no le va a afectar. No tengo dudas de que va a andar bien”, sostuvo, dejando abierta una puerta que conduce directamente hacia compromisos todavía más importantes.

Porque el calendario empieza a ofrecer alternativas tentadoras para Teobaldo y una de ellas aparece rápidamente en el horizonte: los 2000 metros del Clásico Jockey Club de la Provincia de Buenos Aires (G2). Será cuestión de esperar qué camino elige su equipo, aunque las sensaciones que dejó el Ramírez invitan a pensar que el salto es perfectamente posible.

“Ahora hay que ver qué decide Nicolás y todo el equipo para su futuro, pero, en un principio, yo no creo que vaya a tener inconvenientes”, agregó Banegas, casi mirando de reojo ese posible próximo objetivo.

Teobaldo parece tener varias de las condiciones necesarias para seguir creciendo: clase, capacidad para sostener el ritmo y, fundamentalmente, un galope que invita a pensar que cuanto más se alarguen las distancias, más cómodo puede sentirse. Haber conseguido que esta vez se moviera sin pelear con su jockey fue otra señal positiva.

Para Banegas, mientras tanto, el éxito llegó como continuidad de una semana perfecta. Zaatar (Hurricane Cat) le había permitido festejar el lunes en Palermo en el Handicap Potrillazo y Teobaldo extendió la racha al día siguiente en La Plata.

Dos hipódromos, dos victorias importantes y apenas unas horas de diferencia. Kevin Banegas está dulce y, por lo que transmitió después del Ramírez, también convencido de que con Teobaldo todavía queda bastante camino por recorrer.

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