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Treasure Beach no sabe de modas, pero si de grandes victorias

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • hace 2 días
  • 3 min de lectura

El padrillo del Haras Abolengo ratificó su generosidad con Roi du Monte, confirmando que la verdad no está en los rings, sino en la pista



El mundo del turf —y particularmente el de los padrillos— suele dejar en evidencia una diferencia enorme entre lo que ocurre en los rings y lo que finalmente sucede en la pista. Las modas, las novedades y las tendencias comerciales golpean fuerte en el mercado, aunque eso, muchas veces, no garantiza resultados cuando llega la hora de correr.

En la Argentina, el mercado suele castigar con rapidez a determinados reproductores, depreciando notablemente el valor de sus productos sin detenerse demasiado en lo verdaderamente importante: el rendimiento en el disco.

Pocos casos reflejan mejor esa realidad que el de Treasure Beach, el hijo de Galileo que ganó el Irish Derby (G1) y que, temporada tras temporada, continúa demostrando que con sus crías siempre se puede soñar en grande. Mucho más, claro, cuando las carreras son de la milla para arriba y sobre el césped.

Con 18 años y prestando servicios en el Haras Abolengo, el zaino volvió a ser noticia el último lunes gracias a la espectacular victoria de Roi du Monde en el Gran Premio Gran Criterium (G1), resultado que lo transformó automáticamente en la principal referencia entre los dos años sobre la grama de Hipódromo de San Isidro.

Sin embargo, mientras sus hijos siguen respondiendo en las carreras, el mercado parece haberle soltado la mano. Hasta la temporada 2023, Treasure Beach cubría regularmente libros de 118 yeguas o más. Pero el escenario cambió fuerte en 2024 y 2025, cuando bajó a 89 y luego a apenas 65 servicios, respectivamente. La explicación es sencilla: sus productos dejaron de alcanzar precios altos en los remates. Había “pasado de moda”.

Pero los buenos padrillos no entienden de modas. Son buenos siempre. Y Treasure Beach vuelve a demostrarlo una y otra vez.

Actualmente cuarto en la estadística general, apenas unos pesos detrás de Le Blues (Roman Ruler), alcanzó con Roi du Monde la cifra de 10 hijos ganadores de G1. En esa lista aparecen además Acento Final, Treasure Island, Glorious Moment, Imperador, Ballado's Beach, Emiterio, Mirta, La Renoleta y Mumy Beach.

Y no es sólo una cuestión comercial la que enfrenta. Treasure Beach también pelea contra una programación cada vez más limitada para el césped y, especialmente, para las carreras de fondo, un terreno donde sus hijos suelen sentirse plenamente cómodos y que aparece cada vez menos representado en los programas argentinos.

Aun así, fiel a su genética y a la campaña que tuvo en las pistas, sigue manteniendo encendida la chispa de su generosidad. Ahí está Roi du Monde como prueba más reciente, dueño de un cambio de ritmo tan potente como intimidante.

Lejos de la fiebre comercial que generan hoy padrillos como Il Campione (Scat Daddy), Fortify (Distorted Humor), Cosmic Trigger (Lizard Island) o Strategos (Zensational), Treasure Beach sigue diciendo presente, produciendo caballos buenos y alimentando el sueño de encontrar un ejemplar capaz de competir -y ganar- las carreras más importantes del calendario.

En una semana donde también brilló con Abrazo Al Cielo, vencedora del Clásico México en La Plata, Treasure Beach volvió a recordar que su generosidad no tiene fecha de vencimiento.

Porque, más allá de los rings y de las modas pasajeras, la verdad -siempre, pero siempre- termina estando en la pista.

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