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Un distanciamiento entre compañeros y un triunfo que no cambió de dueño

Foto del escritor: Turf Diario
Turf Diario
hace 27 minutos
3 min de lectura

What a Man cruzó adelante en el Clásico New Dandy, pero fue distanciado por molestar a Grand Canyon, su socio de colores; ambos pertenecen al Haras El Ángel de Venecia y son preparados por Carlos Daniel Etchechoury



Cambió el ganador, pero no los colores ni el entrenador. El Clásico New Dandy tuvo un desenlace tan justo desde lo reglamentario como curioso por sus protagonistas: What a Man (Mastercraftsman) llegó primero al disco, aunque una marcada apertura en su línea en los 150 metros finales, con perjuicio para Grand Canyon (Long Island Sound), le costó el triunfo en el comisariato. La victoria pasó de un caballo del Haras El Ángel de Venecia a otro, ambos preparados por Carlos Daniel Etchechoury. Todo quedó en casa, aunque para los apostadores la historia fue bien diferente.

La otra prueba importante del lunes en el Hipódromo Palermo, disputada sobre la milla de césped y bajo escala de peso por edad para caballos desde los 4 años, dejó una postal poco habitual. El favorito perdió por distanciamiento y su compañero, el que más pagaba de los dos, heredó el primer lugar. Una particularidad que cobró otra dimensión desde que los ejemplares de una misma caballeriza dejaron de participar en yunta para las apuestas.

Con el sistema anterior, el cambio de orden entre compañeros no habría modificado la suerte de quienes hubieran jugado a ganador por esos colores. Ahora, cada caballo representa una opción independiente, y el fallo convirtió en vencedores a los boletos de Grand Canyon, mientras los de What a Man quedaron sin premio en esa modalidad. El propietario y el entrenador conservaron la victoria; el público que había acompañado al favorito, no.

Más allá de esa singularidad, la maniobra que motivó la intervención de los jueces resultó determinante. What a Man había corrido tercero, con Aroma Rim (Remote) adelante, mientras Grand Canyon esperaba entre los últimos. En la recta, el favorito avanzó por afuera y dominó a unos 300 metros de la sentencia, encaminándose hacia un regreso ganador.

Sin embargo, cuando Rodrigo Bascuñán recurrió a la fusta de zurda, el caballo se desplazó violentamente hacia el exterior y cerró la línea de Grand Canyon, que venía creciendo por ese sector. La diferencia con la que finalmente cruzó el disco no alcanzó para sostener el resultado: el perjuicio había ocurrido en plena definición y los jueces invirtieron las dos primeras posiciones.

Martín Valle, encargado de conducir al ganador, sostuvo después que, de no haber mediado el inconveniente, su caballo habría pasado de largo. Desde esa lectura, consideró justo el distanciamiento, convencido de que la atropellada de su conducido tenía fuerza suficiente para resolver la carrera a su favor.

Para What a Man, la frustración llegó en su vuelta después de más de 280 días de inactividad por problemas físicos. Su actuación mostró que conservaba capacidad para destacarse, aunque esa brusca apertura terminó condicionando todo. Atribuir el movimiento a aquellas dificultades sería apresurado: lo concreto fue la pérdida de su línea y el obstáculo que encontró su rival cuando intentaba alcanzarlo.

Del otro lado quedó Grand Canyon, de 5 años, que produjo una de sus mejores actuaciones. El triunfo llegó por vía reglamentaria, pero su avance final le dio sustento deportivo al premio: estaba en plena carga cuando su compañero se cruzó en su camino.

La marca fue de 1m34s77/100 para un Clásico New Dandy que dejó bastante más que un resultado. Hubo un favorito distanciado, un ganador surgido del fallo y una curiosidad difícil de encontrar en los recuerdos cercanos: los mismos colores celebraron antes y después de la decisión del comisariato.



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