Una infección que lleva más de dos meses preocupa a Aidan O’Brien en Ballydoyle

El entrenador reveló que un cuadro de bajo grado afecta desde hace tiempo a buena parte de su poderoso plantel y lo relacionó con algunas actuaciones por debajo de lo esperado. Christmas Day y Constitution River estuvieron entre los últimos afectados

COUNTY KILDARE, Irlanda (Especial para Turf Diario).- Detrás de algunas derrotas inesperadas de Ballydoyle durante las últimas semanas parece existir una explicación que recién ahora Aidan O’Brien decidió hacer pública. Una infección de bajo grado circula desde hace más de dos meses entre los caballos del poderoso establecimiento irlandés y empieza a convertirse en una preocupación que obliga a extremar controles.
El entrenador habló del tema después de un fin de semana en el que varios de sus nombres principales rindieron bastante por debajo de las expectativas. El caso más llamativo fue el de Christmas Day (Camelot), ganador del Derby (G1), que terminó noveno y sin respuesta en el St Leger (G1) de Doncaster. Tampoco rindió de acuerdo con lo esperado Pierre Bonnard (Camelot), apenas sexto detrás de Highwayman (Persian King).
Horas después, en Leopardstown, Constitution River (Wootton Bassett) viajó como para ganar el Irish Champion Stakes (G1), pero perdió fuerza abruptamente en el tramo decisivo y terminó tercero, a 3/4 de cuerpo de Hotazhell (Too Darn Hot) y Wimbledon Hawkeye (Kameko).
Fue entonces cuando O’Brien puso sobre la mesa una situación que Ballydoyle viene administrando desde hace bastante tiempo. “Hay una infección de bajo grado entre nuestros caballos desde hace dos meses, quizás algo más. Aparece en los análisis de sangre, alguna vez alguno muestra algo extraño en una endoscopía y después desaparece sin necesidad de tratamiento”, explicó.
Según el entrenador, el problema alcanzó prácticamente a toda la caballeriza, aunque su naturaleza intermitente hace difícil determinar cuándo un ejemplar está realmente comprometido.
“Está en todos, en todo el lugar. Les hacemos análisis de sangre y endoscopías y, si todo está bien y todos estamos conformes, los dejamos correr. Pero algunas veces no sabés realmente qué ocurre hasta que viajan”, agregó.
El episodio de Christmas Day fue el que terminó por hacer pública la situación. Ronan Whelan le comentó a O’Brien que el hijo de Camelot había tosido camino de las gateras y que, durante la carrera, sencillamente se quedó sin energías cuando faltaban unos 200 metros.
El entrenador relativizó la gravedad del cuadro, comparándolo con aquellas pequeñas molestias respiratorias que una persona puede sufrir sin que necesariamente le impidan continuar con su actividad normal.
“No es un gran problema”, aclaró, aunque reconoció que puede alcanzar para explicar por qué un caballo de máxima categoría de repente no responde como acostumbra.
O’Brien también fue especialmente cuidadoso en no utilizar la infección para restarles mérito a los rivales que vienen derrotando a sus caballos.
“Nunca le quitaría nada a ningún caballo que haya corrido contra nosotros durante los últimos dos meses, porque sé lo difícil que es todo esto”, remarcó.
El caso de Constitution River resulta diferente al de Christmas Day, aunque también encendió señales de alerta.
El ganador del Eclipse Stakes (G1) había tenido una carrera exigente previamente en York y reapareció relativamente rápido en Leopardstown. Durante buena parte del Irish Champion se desplazó con enorme comodidad, pero cuando llegó el momento de definir no consiguió sostener su avance. “Viajó durante la carrera como un sueño, llegó hasta allí y de repente chocó contra una pared cuando faltaban unos 100 metros. Fue algo inusual”, explicó O’Brien.
La intención ahora es darle una semana de antibióticos, más como medida preventiva que como respuesta a un cuadro grave, y luego bajar considerablemente la intensidad de su preparación durante un par de semanas.
Si la recuperación es satisfactoria, Constitution River todavía podría regresar el 17 de octubre en Champions Day, en Ascot, con dos alternativas abiertas: bajar a la milla para disputar el Queen Elizabeth II Stakes (G1) o mantenerse sobre 2000 metros en el Champion Stakes (G1). “Es posible que vuelva a florecer. Seguiremos ajustando cosas y esperemos recuperarlo”, sostuvo O’Brien.
La situación aparece en un momento sensible de la temporada, cuando los principales caballos de Ballydoyle empiezan a definir sus últimos grandes compromisos del año. El propio entrenador recordó que para los 3 años tampoco resulta sencillo mantener el máximo nivel después de meses de preparación y de atravesar la exigente temporada de Classics.
Ballydoyle sigue ganando carreras importantes y conserva una profundidad extraordinaria, pero ahora se conoce una dificultad que venía transitando puertas adentro. O’Brien asegura que no es grave y evita utilizarla como excusa. Sin embargo, con Champions Day y las grandes citas del cierre de temporada acercándose, conseguir que aquella infección finalmente desaparezca pasó a ser otra carrera importante para el equipo irlandés.





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