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Una sociedad de cracks que ya empieza a lucir: Gary Stevens y Mike Smith

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • 1 ago
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Actualizado: 2 ago

El primero aceptó ser agente del segundo, en un equipo de Salón de la Fama; ya tienen victorias juntos y se ilusionan con mucho más



DEL MAR, California (Especial para Turf Diario).- La magnitud de ambos nombres permite cualquier comparación. Sería algo así como imaginar a Magic Johnson representando a LeBron James, a Clint Eastwood consiguiéndole papeles a Tom Cruise o a Paul McCartney cerrándole conciertos a Bruce Springsteen.

Algo de ese calibre es lo que ocurre este verano en Del Mar, donde el retirado jockey miembro del Salón de la Fama Gary Stevens fue contratado como agente por otro miembro del Hall of Fame que sigue plenamente vigente: Mike Smith. La noticia revolucionó el ambiente del hipódromo californiano y rápidamente se convirtió en uno de los grandes temas de conversación en la pista, justo cuando la colonia de jockeys atraviesa una de las temporadas más competitivas de los últimos años, reforzada además por la llegada de figuras como Joel Rosario, Julien Leparoux y Emisael Jaramillo.

Stevens no compite desde 2018, cerrando una campaña extraordinaria en la que consiguió 5187 victorias y más de 258 millones de dólares en premios. Fue Eclipse Award como mejor jockey en 1998, un año después de ingresar al Salón de la Fama, y conquistó 3 Kentucky Derby (G1), entre ellos el de 1997 con Silver Charm (Silver Buck). También ganó 11 carreras de la Breeders' Cup.

Smith, por su parte, presenta credenciales igualmente impactantes: supera las 5800 victorias, acumula más de 358 millones de dólares en ganancias, recibió dos Eclipse Awards y forma parte del Hall of Fame desde 2003. Además, ganó 2 veces el Kentucky Derby y ostenta el récord absoluto de triunfos en la Breeders' Cup con 27 éxitos.

Con semejantes trayectorias, cualquiera imaginaría una rivalidad feroz. Sin embargo, ocurre exactamente lo contrario. Stevens y Smith son grandes amigos desde hace décadas y esta nueva sociedad apareció en el momento justo para el primero: "Nos escribimos todos los días. Simplemente para saber cómo está el otro", contó Stevens. "Hace un mes y medio estaba en mi casa de Hot Springs bastante aburrido, recuperándome de una cirugía de columna. Me hicieron una fusión completa del cuello. Fueron 9 horas de operación y, mentalmente, no estaba pasando un buen momento cuando Mike me llamó".

La propuesta fue tan inesperada como tentadora: "'¿Qué te parece venir a ser mi agente?', me preguntó." La respuesta no llegó enseguida. Stevens pidió 48 horas para pensarlo: "Le dije que no estaba seguro de poder hacerlo. Todavía me cuesta moverme y la rehabilitación será larga. Eso fue un lunes. Cuando lo llamé el miércoles todavía no sabía qué responderle. Pero durante esa charla se me prendió una luz y sentí que tenía que ir. El martes siguiente salí manejando rumbo a Del Mar y el jueves ya estaba instalado".

Para Smith tampoco fue una decisión sencilla. Durante 24 años trabajó junto a Brad Pegram, uno de los agentes más respetados del medio: "Brad es un agente extraordinario y un gran amigo", explicó Smith. "Desde que empezó a representar a Flavien Prat, ambos tienen muchísimo trabajo y era complicado seguir con todo."

Como Pegram permaneció en Saratoga y su padre Jim tampoco podía encargarse de la temporada de Del Mar, Smith necesitaba una solución temporal: "Lo primero que pensé fue en Gary. Lo había visto hacía poco y sabía que venía recuperándose de la cirugía. También pensé que salir de su casa, caminar un poco, reencontrarse con la gente del ambiente y ayudarme podía ser una buena terapia para él."

La relación entre ambos va mucho más allá de la amistad. Después de tantos años enfrentándose en las carreras más importantes del mundo, conocen a la perfección la forma de pensar del otro: "Competimos durante muchísimo tiempo al máximo nivel", recordó Stevens. "Cada carrera importante era como una partida de ajedrez de altísima presión. Yo sabía prácticamente qué estaba pensando Mike antes de cada movimiento y él conocía perfectamente mi manera de correr. A veces intentábamos sorprendernos cambiando algo, pero fueron años realmente divertidos."

Smith coincide plenamente. "Es como un hermano mayor. Nos divertimos compitiendo uno contra otro. Cuando yo corría en el este, Gary se quedaba en mi casa; cuando yo venía a California, hacía lo mismo con él. Esa amistad nunca cambió."

Uno de los recuerdos que mejor refleja esa relación llegó en el Breeders' Cup Distaff (G1) de 2016, cuando Beholder (Henny Hughes), con Stevens, derrotó por una mínima diferencia a Songbird (Medaglia D'Oro), conducida por Smith, en una de las mejores carreras de la historia reciente.

"Cruzamos el disco prácticamente juntos", recordó Smith. "Vi que Gary levantó el brazo festejando y pensé: 'Pobre, cree que ganó y en realidad lo pasé'. Mientras seguíamos de largo le pregunté si estaba seguro. Me respondió que sí. Yo le dije que no estaba tan convencido." La foto confirmó la victoria de Beholder: "Cuando volvimos al pesaje le dije en broma: 'Sabés que te gané'. Y Gary me respondió: 'Puede ser, pero te aseguro que mi cuenta bancaria va a decir otra cosa'."

Stevens recuerda aquel episodio con una sonrisa: "En ese momento dije que hubiera preferido un empate porque ninguna de las dos yeguas merecía perder. Después de todas las entrevistas fui al vestuario con dos copas de champagne. Nuestros casilleros estaban uno al lado del otro. Brindamos, firmamos las copas del otro y les pusimos la fecha. Fue un momento realmente especial."

Eso no significa que hayan dejado de ser competidores feroces.

"Cuando Giacomo (Awesome Again) ganó el Kentucky Derby yo ya no tenía posibilidades con Noble Causeway (Giant's Causeway). Miré la pantalla gigante y empecé a hacer fuerza para que Mike ganara", recordó Stevens.

En los últimos años, Stevens comenzó a desempeñarse como agente de jockeys en Oaklawn Park, cerca de su hogar: "Me gusta este trabajo porque sigo conectado con las carreras. Nunca había representado a un jockey del nivel de Mike. Los mejores que tuve fueron Nik Juarez y Jaime Torres, pero ninguno Salón de la Fama."

Y, contra lo que muchos imaginarían, manejar la agenda de un jinete de semejante prestigio terminó siendo más sencillo de lo esperado: "Hay menos complicaciones. Es lindo cuando son los entrenadores los que te llaman a vos y no al revés", comentó entre risas.

Los resultados no tardaron en aparecer. La sociedad comenzó con una victoria en el Iowa Sprint Stakes (L), en Prairie Meadows, junto a Booth (Mitole) para Steven Asmussen, y continuó con otro éxito durante la primera semana de Del Mar gracias a Native Land (Mastery).

"Hemos tenido un muy buen comienzo", aseguró Smith. "Todos los caballos corrieron bien y no podría estar más conforme". Stevens explicó que la función de un agente va mucho más allá de conseguir montas: "Básicamente llevo la agenda del jockey. A veces veo un caballo que me interesa y llamo al entrenador; otras veces son ellos quienes me llaman. Hay que cumplir con la palabra, respetar los compromisos y ser honesto con todo el mundo. Así corría yo y así intento trabajar ahora."

Smith le deja todas esas decisiones a su amigo: "Yo sólo me dedico a montar. Gary es un miembro del Salón de la Fama y sabe perfectamente qué hacer. Confío plenamente en su criterio."

Ahora, el éxito de uno también es el del otro. Ambos recorren diariamente los establos de Del Mar buscando nuevas oportunidades, convencidos de que la temporada recién comienza. "Estuve trabajando para Richard Mandella, Mark Glatt y George Papaprodromou. Bob Baffert también nos llamó y dijo que tiene más montas para ofrecer. Además, estamos dispuestos a viajar si aparece alguna buena oportunidad en Saratoga o donde sea. Veremos qué pasa durante el verano, pero las perspectivas son realmente alentadoras."

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