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Colifato Novo, el alma intacta de un campeón que volvió a brillar

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • hace 34 minutos
  • 3 Min. de lectura

En su regreso a la milla y frente a los mejores del momento, el hijo cde Lenovo ratificó que su recuperación sigue adelante; con riendas flojas, sigue siendo diferente


Ivan Monasterolo desata su festejo en las riendas de Colifato Novo / JUAN I. BOZZELLO
Ivan Monasterolo desata su festejo en las riendas de Colifato Novo / JUAN I. BOZZELLO

Hay caballos que ganan y hay caballos que conmueven. Colifato Novo pertenece a la segunda categoría. Su triunfo en el Clásico Horacio Bustillo (G2-1600 m, césped) no fue uno más en su campaña; fue la confirmación de que su recuperación encontró un punto alto y de que el alma de campeón, esa que lo llevó a ser el mejor 2 años de su generación, sigue intacta.

En el césped siempre exigente del Hipódromo de San Isidro, y ante varios de los mejores exponentes actuales de la milla, el zaino volvió a mostrarse en plenitud. No era una prueba sencilla. La categoría estaba cargada de nombres fuertes, de rivales en momento ascendente, de otros que venían golpeando la puerta para hacerse grandes. Pero cuando un campeón se siente cómodo, cuando lo dejan ser, el resto pasa a segundo plano.

El regreso a la milla fue clave. En los 1600 metros encontró su eje, su ritmo, su paso perfecto. Colifato Novo es de esos que necesitan correr libres, sin ataduras, con las riendas flojas y sin discutir con su jockey; no importa el reloj. Cuando se lo intenta encorsetar, pierde chispa; cuando se lo deja galopar con naturalidad, aflora su mejor versión. Y eso fue exactamente lo que sucedió en el Bustillo.

Hubo, detrás de esta victoria, un trabajo silencioso y profundo, a conciencia. Joaquín Cano entendió que el caballo necesitaba tiempo, paciencia y un enfoque distinto. Valió la pena el esfuerzo de cada mañana, con algúna desilusión de por medio. Más aún, el gesto de haber decidido dejar de correrlo para concentrarse exclusivamente en su entrenamiento y cederle la silla a Iván Monasterolo engrandece su figura. No es sencillo apartarse del centro de la escena cuando se trata de un caballo propio y de la envergadura de Colifato Novo, pero Cano priorizó el bienestar y el futuro de su crack.

Monasterolo interpretó a la perfección el libreto. No lo peleó, no lo apuró antes de tiempo. Se acomodó a su tranco y dejó que el propio Colifato Novo marcara los tiempos (24s71/100, 46s58/100 y 1m9s23/100 como sólidos parciales). En la recta, cuando los rivales intentaron avanzar, respondió con la autoridad que sólo tienen los distintos. Cambió de ritmo con decisión y sostuvo la ventaja con firmeza, dejando claro que la categoría no se pierde, apenas se esconde cuando el cuerpo o la cabeza no acompañan.

En la meta hubo 2 cuerpos sobre Qué Tarde Gris (Il Campione), que mejoró respecto de lo que venía haciendo. Y otros 2 hasta Earth God (Cosmic Trigger), líder de la división hasta ahora, pero que no tuvo fuego. El tiempo de 1m32s63/100 habla de la exigencia y el valor de la conquista.

Campeón 2 Años Macho de su generación, dueño de una campaña que ya tiene dos capítulos dorados en el máximo plano, Colifato Novo demostró que aún tiene páginas por escribir. La milla volvió a ser su territorio y el césped de San Isidro, su escenario ideal. Ese combo, le cae perfecto, mejor que ninguno.

Con caballos como Colifato Novo, a veces, el secreto es simple: dejarlos correr, que agarren fe haciéndose fuertes adelante. Confiar en su instinto. Riendas flojas y paso firme. Así, el caballo del Stud El Ranquel encontró otra vez el camino. Y el turf argentino, agradecido, recuperó a uno de esos caballos que le dan sentido a las tardes grandes. Que convocan, que la gente sigue, esos que hay que aprovechar al máximo. Y disfrutarlos, claro.



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