Murió El Sheikh Ahmed bin Rashid Al Maktoum, una vida ligada para siempre al turf

El destacado propietario y criador, hermano del Sheikh Mohammed, falleció a los 76 años; fundador del hipódromo de Jebel Ali y protagonista durante décadas del crecimiento de las carreras en Dubai, sus tradicionales colores amarillo y negro brillaron alrededor del mundo con figuras como Mtoto, Iffraaj, Addeybb y, más recientemente, Almaqam y Saddadd; fue Presidente del Al Wasl, el club donde dirigió Diego Maradona

DUBAI, Emiratos Árabes Unidos (Especial para Turf Diario).- Mucho antes de que Dubai se transformara en uno de los grandes centros mundiales del turf, el Sheikh Ahmed bin Rashid Al Maktoum ya había hecho de las carreras una parte esencial de su vida. Su muerte, a los 76 años, despide a uno de los propietarios y criadores que acompañaron durante décadas la extraordinaria expansión internacional de la hípica de los Emiratos Árabes Unidos.
Hermano menor del Sheikh Mohammed bin Rashid Al Maktoum, el Sheikh Ahmed construyó su propia historia dentro del turf.
Sus tradicionales colores amarillos con hombreras negras se convirtieron en una presencia reconocible tanto en Dubai como en las principales pistas europeas, y detrás de ellos fueron apareciendo caballos capaces de ganar algunas de las carreras más importantes del mundo.
Pero probablemente ninguna obra represente mejor su vínculo con las carreras que el Jebel Ali Racecourse.
Sheikh Ahmed fue la fuerza impulsora detrás de su creación en 1990 y el escenario se convirtió con el tiempo en una pieza fundamental dentro de la estructura hípica de Dubai.
Su influencia, sin embargo, excedió ampliamente las carreras. Fue Vicepresidente de la Policía de Dubai, Presidente del grupo privado de inversiones A.R.M Holding y también encabezó Al Wasl Football Club -allí donde Diego Maradona fue director técnico-, combinando durante décadas sus responsabilidades públicas y empresariales con una pasión permanente por los caballos.
Entre tantos buenos ejemplares que defendieron sus colores, Mtoto (Busted) ocupa inevitablemente un lugar especial. Preparado por Alec Stewart, alcanzó durante 1988 una campaña extraordinaria en Europa.
Ganó el Prince of Wales’s Stakes (G1), el Eclipse Stakes (G1) y el King George VI and Queen Elizabeth Stakes (G1), instalándose entre los mejores caballos de su generación.
Su temporada estuvo muy cerca de encontrar una coronación todavía mayor en París, cuando terminó segundo de Tony Bin (Kampala) en el Prix de l’Arc de Triomphe (G1).
Mtoto quedó como una referencia histórica de aquellos colores y fue apenas el comienzo de una sucesión de caballos importantes.
Años después aparecería Iffraaj (Zafonic), ganador de varias pruebas de grupo antes de convertirse en un padrillo de enorme influencia internacional.
También estuvo Addeybb (Pivotal), con William Haggas, que transformó los viajes hacia Australia en una especialidad y acumuló allí múltiples victorias de G1 antes de regalarle a Sheikh Ahmed uno de sus éxitos más significativos en Europa con el Champion Stakes (G1) de Ascot en 2020.
La vigencia de aquella estructura llegó intacta hasta esta misma temporada. Almaqam (Lope de Vega), preparado por Ed Walker, le proporcionó una nueva victoria de G1 en Irlanda, mientras Saddadd (Pinatubo), del equipo de Roger Varian, hizo lo propio en Alemania.
Incluso Dubai volvió a encontrarlo como protagonista cuando Meydaan (Frankel) terminó tercero este año en la Dubai World Cup (G1).
El recuerdo de Sheikh Mohammed
La noticia generó rápidamente expresiones de pesar dentro de toda la industria. Sheikh Mohammed despidió públicamente a su hermano con un mensaje profundamente personal, recordándolo desde la fe y destacando que su ausencia física no borrará su presencia en los corazones y las oraciones de quienes lo conocieron.
Desde Godolphin también llegaron palabras de reconocimiento. Hugh Anderson, director general de la operación, lo definió como “un propietario y criador simplemente extraordinario” y destacó que su aporte al turf continuará sintiéndose durante muchos años.
También recordó su generosidad, su amor por Dubai y una pasión por las carreras compartida con sus hermanos.
El Dubai Racing Club, por su parte, subrayó la amplitud de su legado, que atravesó el deporte, la actividad ecuestre y el turf, además de décadas de servicio a su país.
Un legado que seguirá corriendo
Las estadísticas pueden enumerar grandes victorias y nombres inolvidables, pero la dimensión del Sheikh Ahmed dentro del turf difícilmente pueda explicarse únicamente a través de resultados.
Estuvo vinculado al crecimiento de las carreras en Dubai desde mucho antes de que el emirato ocupara el lugar central que hoy tiene dentro del calendario internacional.
Fundó Jebel Ali, construyó una operación de cría y competición capaz de triunfar en diferentes continentes y sostuvo durante décadas una presencia reconocible en las mejores carreras del mundo.
Mtoto representó una época. Iffraaj prolongó su influencia desde la reproducción. Addeybb llevó sus colores hasta Australia y regresó para ganar en Ascot. Almaqam y Saddadd demostraron apenas unos meses atrás que aquella historia todavía seguía escribiéndose.
El Sheikh Ahmed bin Rashid Al Maktoum ya no estará para ver el próximo caballo importante que vista de amarillo y negro. Pero cada vez que esos colores aparezcan en una pista, y cada vez que Jebel Ali abra sus puertas para otra reunión, una parte de su historia seguirá allí. Porque algunos legados no terminan con una vida: simplemente continúan galopando.






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