Plutarch le dio a Bob Baffert su décimo cuarto Robert B. Lewis
- Turf Diario

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El potrillo de Coolmore sumó puntos importantes camino al Kentucky Derby con su triunfo en Santa Anita Park

ARCADIA, Californioa (De un enviado especial).- Paciencia, trabajo y convicción. Ese fue el camino que Bob Baffert eligió recorrer con Plutarch, un potrillo de enorme origen que necesitó tiempo para madurar y que este sábado dio un paso decisivo rumbo a la elite al adjudicarse el Robert B. Lewis Stakes (G3), sobre 1600 metros en arena, en Santa Anita Park.
El resultado no solo confirmó el potencial del hijo de Into Mischief, sino que también validó una decisión poco habitual del legendario entrenador: darle rodaje inicial sobre césped, simplemente “para que corra y aprenda”, cuando todavía no estaba listo para el rigor de la arena. Aquel plan, que parecía conservador para un posible candidato a la Triple Corona, terminó siendo el cimiento de una evolución que ahora empieza a dar frutos.
Baffert presentó 3 ejemplares en una carrera que domina como nadie -la ganó 14 veces, incluyendo las últimas ocho ediciones- y, curiosamente, el menos esperado fue el que se quedó con el premio mayor. El favorito Desert Gate (Omaha Beach) largó mal desde el uno y quedó fuera de acción de inmediato.
“Es un caballo muy dependiente de la punta. Cuando perdió la largada, supe que no tenía chances”, explicó Baffert.
En cambio, Plutarch, que nunca antes había ido al frente, partió con decisión bajo la conducción de Florent Geroux y se acomodó rápidamente en la pelea. Si bien Intrepido marcó el primer parcial en 23s49/100, fue Plutarch quien asumió el control del desarrollo, pasando los 800 metros en 47s65/100 y mostrando una sorprendente autoridad.
“Largó muy atento y me puso en una posición ideal”, contó Geroux. “Cuando le pedí en la recta, respondió enseguida”.
La definición fue un duelo mano a mano. Intrepido (Maximus Mischief), ganador del American Pharoah Stakes (G1), nunca dejó escapar al puntero y lo atacó con decisión al girar el codo. Pero Plutarch se negó a ceder. Respondió con temple, se afirmó en la recta y se desprendió en los metros finales para imponerse por 3/4 de cuerpo, marcando 1m37s2/100. Recién allí logró su mayor ventaja sobre su rival.
Más atrás, Secured Freedom (Practical Joke) recuperó terreno tras una mala salida y terminó tercero, superando por un hocico a Desert Gate, mientras que el otro pupilo de Baffert, Cherokee Nation (Magnitude), cerró el marcador.
El triunfo tuvo impacto inmediato en el Road to the Kentucky Derby. Plutarch sumó 20 puntos, que se agregan a los 3 obtenidos previamente en el American Pharoah, y se mete de lleno en la conversación rumbo al primer sábado de mayo.
Baffert no ocultó su satisfacción: “Hemos invertido muchísimo tiempo en este caballo. Era muy inmaduro. Me recuerda un poco a Authentic (Into Mischief), que también fue lento en desarrollarse, pero mejora semana a semana. Tiene una gran cabeza y va a terminar de entender todo”.
El zaino necesitó 5 intentos para salir de perdedor el año pasado, aunque siempre mostró talento: segundo en el Del Mar Juvenile Turf, tercero en el American Pharoah y tercero en el Thoroughbred Aftercare Alliance Stakes. Finalmente se destapó en noviembre, ganando un maiden sobre césped por 4 1/2 cuerpos, en una actuación que empezó a cambiar la percepción sobre su futuro.
Para este compromiso, Baffert volvió a confiar en Geroux, con quien mantiene una sociedad exitosa.
“Lo llamé y le dije que venga, que tenía un muy buen potrillo para él”, contó el entrenador.
El jockey no ocultó su entusiasmo: “Cuando vine, honestamente esperaba encontrar un caballo de Derby. Bob es un entrenador extraordinario y montar para él es un honor enorme”.
Criado en Kentucky, Plutarch es hijo de la campeona Stellar Wind (Curlin), ganadora del Eclipse Award y adquirida por los colores de Coolmore en US$ 6 millones como yegua madre. La genética, ahora, empieza a reflejarse en la pista.
Con el Robert B. Lewis en el bolsillo y una progresión clara, Plutarch dejó de ser un proyecto interesante para convertirse en una realidad en construcción. El camino al Kentucky Derby es largo, pero el potrillo ya demostró que tiene algo que no se entrena: carácter para pelear cuando la carrera se pone seria.





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