República Argentina: Need You Tonight coronó una tarde que emocionó
- Turf Diario

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Ante tribunas colmadas, y con un hipódromo como hacía mucho tiempo no se lo veía, el caballo del Stud El Wing se consagró por segunda temporada seguida en la emblemática carrera

Por Diego H. Mitagstein
La sonrisa de Endrigo Gennoni llegaba hasta la luna como Artemis II; los ojos empapados de lágrimas que pedían permiso para caer eran un reflejo formidable de la emoción de Roberto A. Pellegatta; los dedos señalando al cielo de William Pereyra querían estirarse tanto como pudieran.
Fueron las fotos maravillosas que dejó el segundo triunfo consecutivo de Need You Tonight en el Gran Premio República Argentina (G1-2000 m, arena), la carrera más importante del año para los fondistas mayores en el Hipódromo Argentino de Palermo, que, como hacía mucho tiempo no sucedía, lució repleto de gente, rebosante, tan formidable y magnético como siempre.
La coronación del hijo de Hat Ninja fue el pico máximo de emoción dentro de un 1 de mayo que será inolvidable, que tendrá un lugar especial en los libros de historia para un deporte que lucha por subsistir ante los cambios de tiempo y una economía imposible, y que encontró ahora un bálsamo de esperanza.
La respuesta de la gente ante la convocatoria masiva que lanzó el organizador fue el marco perfecto para iniciar los festejos por los 150 años del coloso de Avenida del Libertador, un emblema de la Ciudad de Buenos Aires y de la Argentina toda, con su carga de historia y, seguramente, portando el récord en materia de generar alegrías y forjar sueños.
La victoria de Need You Tonight fue aplaudida, festejada, pero el comentario de todos fueron las tribunas llenas, los patios repletos, las largas colas para comer o para apostar; los estacionamientos repletos y un ambiente de fiesta que se palpaba en cada sonrisa. Sin dudas, el mitín del Gran Premio República Argentina fue un éxito inédito para los tiempos modernos y, ojalá, una refundación de la actividad del turf aquí.
En la pista, el zaino de El Wing continuó agregándole capítulos Clase A a su cartilla. Ese caballo que nadie quiso de potrillo, y que Endrigo decidió cuidar ante el desinterés de los clientes del haras, es hora el mejor fondista sobre arena de la Argentina. Vaya si el turf está lleno de anécdotas y paradojas de este estilo.
Lo que se pensaba en la previa, terminó sucediendo a la hora de la verdad. Superada la reprise, que le deparó un ajustado segundo lugar detrás de Butterfing (Angiolo) en el Gran Premio de Honor (G1), Need You Tonight se tomó revancha de ese rival, dejándolo ahora cuarto, y dando el salto que su gente esperaba.
En charlas previas con el cronista, Roberto A. Pellegatta había contado sobre sus expectativas de que el caballo mejorara lo que tenía que mejorar para tener su vuelta a los primeros planos. Muchas veces, los planes no se concretan; esta vez, sí.
La historia de la defensa del título para Need You Tonight no comenzó nada fácil. Encerrado, quedó atrás al principio, para empezar a remontar en la recta opuesta, mientras Vota Bien (Hi Happy) salía a marcar el paso con firmeza y ventajas claras sobre Buen Escosés (Bodemeister).
Pegado a los palos, el ganador avanzó en la curva y con el envión, empezó a avanzar por un tercer carril en el derecho. Pronto tuvo a tiro a Vota Bien, lo dominó y empezó paulatinamente a sacarle ventajas, que en el disco serían de 1 cuerpo. A 3 más, sorprendiendo, Privale Blend (Lucullan) era tercero, con Butterfing a medio pescuezo en cuarto, corriendo mucho menos de lo esperado. El tiempo de la carrera fue de 2m3s21/100.
Need You Tonight se vistió de héroe en la tarde/noche inolvidable de Palermo, metiéndose en la historia al repetir la hazaña de El Margot (El Garufa) y conseguir vencer por temporadas consecutivas en el Gran Premio República Argentina. Need You Tonight está de nuevo en su máxima expresión. Se sabe, en ese nivel, ganarle pasa a ser muy complicado.
La emoción de Endrigo, de Roberto y de William, y la de todos sus allegados, fue el símbolo más contundente de lo que su actuación significó, y la ovación del público la recompensa más dulce para una actuación que coronó una tarde que entró en los libros.





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