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Rodrigo Blanco disfruta con triunfos un regreso para sus hijos

Foto del escritor: Turf Diario
Turf Diario
hace 7 minutos
3 min de lectura

El jockey celebró con Don Zahir en el Clásico Hipódromo de La Plata (G3), consiguió su primera victoria jerárquica desde que regresó a las pistas y se la dedicó especialmente a Olivia, la menor



LA PLATA.— Dos años y seis meses lejos de las pistas no fueron suficientes para apagar el fuego competitivo de Rodrigo Blanco. A los 44 años, el experimentado jockey volvió decidido a demostrar que todavía tenía mucho para entregar y este martes encontró una de esas victorias capaces de justificar cualquier sacrificio: condujo a Don Zahir hacia un contundente éxito en el Clásico Hipódromo de La Plata (G3-1600 m), dominando de punta a punta.

El hijo de Daddy Long Legs defendió su favoritismo con autoridad, se desprendió de Storm Sound (Hi Happy) al ingresar en la recta y terminó imponiéndose por 3 cuerpos, en una actuación que dejó muy conforme al piloto.

“El caballo se adaptó excelente a esta pista. Por ahí dudábamos de que llegara a la milla, pero hoy demostró que llega bien y fue su mejor carrera; desde el salto se lo veía ganador”, explicó Blanco, satisfecho con el rendimiento del representante del Stud El Basti.

El plan era sencillo, aunque había que ejecutarlo. Don Zahir debía tomar la iniciativa, correr cómodo y aprovechar su velocidad para ir desgastando a sus rivales. Así ocurrió, pese a la permanente presión que intentó ejercer Storm Sound durante buena parte del recorrido.

“Sabíamos que, si le dejaban hacer el desarrollo al que está acostumbrado, iba a ser duro que le ganaran. En la recta se sintió refuerte el viento en contra, pero, a pesar de los 44, me hice chiquito y traté de evitarlo”, contó entre risas el ganador, feliz por haber resuelto de la mejor manera una dificultad que se hizo notar durante los metros finales.

Más allá de la importancia deportiva del triunfo, la tarde tuvo un fuerte contenido emocional para Rodrigo Blanco. Fue su primera conquista con trofeo desde que regresó a competir y la dedicatoria tuvo un nombre especial: Olivia, su hija menor.

“Volví principalmente por mis hijos. Tuve una bebé, Olivia, y los más grandes me insistían. Pedrito acaba de cumplir 8 años y no me había visto en mi plenitud, así que volví por ellos. Este es el primer triunfo con trofeo desde el retorno y es para Olivia”, expresó.

El desafío no fue sencillo. Durante su alejamiento, Blanco llegó a pesar 67 kilos y tuvo que cambiar hábitos, recuperar la condición física y reencontrarse con la exigencia cotidiana de una profesión que concede pocas ventajas. Hoy, ya instalado nuevamente entre los jockeys más confiables, puede mirar aquel proceso con orgullo.

“También quería sacarme la duda de si podía volver y estar bien, y la verdad es que lo hice en tiempo récord. Pensé que iba a ser más difícil, pero cuidándome con constancia, alimentándome bien y trabajando todas las mañanas se pudo lograr”, señaló.

El esfuerzo le permitió marcar 55 kilos en la balanza y recuperar rápidamente sensaciones. Con la experiencia acumulada durante tantos años y el entusiasmo renovado, Rodrigo Blanco atraviesa un regreso que cada semana parece tomar mayor impulso.

Su mensaje final estuvo dirigido a quienes recién comienzan a recorrer el mismo camino: “Para los chicos jóvenes la receta es esa: trabajar, ser humildes y meterle para adelante”.

Él puede hablar con conocimiento de causa. Se alejó, decidió volver por sus hijos y en tiempo récord recuperó su lugar. Con Don Zahir, en una de las carreras más importantes del calendario platense, consiguió la confirmación que buscaba: sigue vigente y tiene cuerda para rato.

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