Un Into Mischief de US$ 3.700.000 coronó otro día de locura en Keeneland

La segunda sesión de la Venta de Septiembre estableció un récord de 23 productos millonarios y elevó a 41 la cifra en apenas dos jornadas, una marca inédita; el libro 1 cerró con un volumen de US$ 151.400.000 y aumentos en casi todos sus indicadores

LEXINGTON, Kentucky (Especial para Turf Diario).- Si el primer día había dejado la sensación de que los límites podían volver a romperse, el segundo directamente confirmó que el mercado internacional por los mejores yearlings atraviesa un momento extraordinario. Keeneland despidió este martes el prestigioso libro 1 de su Venta de Septiembre con un hijo de Into Mischief vendido en US$ 3.700.000, nuevo precio máximo de la subasta, y con un récord de 23 productos comercializados por US$ 1.000.000 o más durante una misma sesión.
El total de ejemplares con valores de siete cifras llegó a 41 en apenas dos jornadas, la cantidad más alta de la historia para los dos primeros días del remate más importante del mundo. Fue una tarde eléctrica, con una presencia internacional decisiva, pedigrees de enorme prestigio y una competencia feroz cada vez que aparecía una de las piezas destacadas.
La figura fue el mencionado potrillo por Into Mischief, adquirido por M.V. Magnier y White Birch Farm, de Peter Brant, tras una batalla que llevó su precio hasta los US$ 3.700.000.
Consignado por Glennwood Farm, es hermano materno de Mo Town (Uncle Mo), ganador de G1 y actualmente padrillo, y de Justique (Justify), vencedora clásica y placé de G2.
“Era un potrillo grande y fuerte, con un desplazamiento tremendo y mucha presencia. Todo el mundo quedó encantado con él”, explicó John Gunther, de Glennwood. El criador reconoció que le habría gustado conservar una participación, aunque la magnitud del precio volvió imposible esa intención. De todos modos, celebró la noticia de que el potrillo permanecerá en los Estados Unidos para desarrollar allí su campaña.
La segunda cotización más importante también tuvo detrás un pedigree de primer nivel. AMO Racing USA pagó US$ 3.100.000 por un hijo de Gun Runner, hermano entero de Locked, ganador de G1 y padrillo. Presentado por Eaton Sales, es hijo de Luna Rosa (Malibu Moon) y pertenece a la familia de Gabby’s Golden Gal (Medaglia D'Oro) y Always a Princess (Leroidesanimaux).
“Nos gustó desde el primer momento. Es hijo de un padrillo sensacional y su hermano entero ya está en la reproducción, por lo que esperamos alcanzar un resultado similar”, contó Ben McElroy, encargado de firmar la boleta.
Para Reiley McDonald, de Eaton Sales, se trató de un producto fuera de serie: “No sé si alguna vez vi un hijo de Gun Runner mejor. Tiene un paso fluido, poderoso y fácil, además de una cabeza excelente”.
McDonald también resumió el clima que se vivió en el pabellón: “El mercado de arriba está increíble. Cuando tantos caballos superan el millón de dólares se genera una atmósfera especial. Todos miran, todos quieren saber cuál será el siguiente. Fueron dos días realmente divertidos”.
Otro de los grandes protagonistas fue Flightline, cuyo hijo vendido en US$ 2.600.000 quedó en manos de Flying Dutchmen. El potrillo, ofrecido por Lane’s End en representación de Summer Wind Equine, es hermano entero de Powerline, que ya se destacó a los 2 años en Saratoga, y tiene por madre a la ganadora clásica Park Avenue (Quality Road).
Su familia reúne una extensa lista de nombres importantes, entre ellos los ganadores de G1 Golden Ticket (Speightstown), Well Chosen (Deputy Minister) y Telling (A.P. Indy), además de Imagination (Into Mischief), Magical Feeling (Empire Maker) y Academy Award (Secretariat). Flying Dutchmen terminó como principal comprador del día, con cinco adquisiciones por un total de US$ 6.000.000.
Dos yearlings alcanzaron los US$ 1.950.000. Mandy Pope, a través de Whisper Hill Farm, compró una potranca por Curlin, hermana materna de Mind Control (Stay Thirsty), múltiple vencedor de G1 y padrillo. La presentó Hill ‘n’ Dale Sales Agency y es hija de la ganadora clásica Feel That Fire (Lightnin N Thunder).
Por idéntica cifra, Mayberry Farm se quedó con un hijo de Justify, hermano materno de Saudi Crown (Always Dreaming), ganador de G1. El potrillo, consignado por Lane’s End para Summer Wind Equine, tiene por madre a New Narration (Tapit).
También hubo dos operaciones por US$ 1.600.000. Douglas Scharbauer desembolsó esa cantidad por un hijo de Good Magic, hermano materno de Kingsbarns (Uncle Mo), titular de G1, mientras que la sociedad integrada por RTM Racing y Whisper Hill Farm hizo lo propio por un potrillo de Nyquist, perteneciente a la familia de las notables Cavorting (Curlin) y Clairiere (Curlin).
Una hija de Gun Runner, hermana materna de los ganadores clásicos Waggley (LIfe Is Good) y Henry Q (Blame), fue adquirida por Lael Stable en US$ 1.550.000. La potranca, presentada por Taylor Made Sales Agency, es hija de Lunar Empress (Malibu Moon). Taylor Made encabezó la estadística de consignadores de la sesión, con 24 yearlings vendidos por US$ 16.030.000.
Into Mischief todavía tendría más para aportar. Mitsu Nakauchida pagó US$ 1.500.000 por un hijo suyo, primera cría de Illiogami (Tapit), mientras que una sociedad formada por St. Elias, West Point, Lane’s End Racing y Belladonna invirtió la misma suma por el primer producto de la campeona Goodnight Olive (Ghostzapper).
Este último fue criado por Resolute Bloodstock, que hizo su debut como vendedor en Keeneland. “Para quienes crecimos en Kentucky y dentro de esta industria, es muy especial ver completar el círculo a un caballo que nació y fue criado en el campo, y saber que irá a manos excelentes. Mucho más aquí, en Keeneland, nuestra pista”, expresó emocionada Chelsea Stewart, CEO de Resolute.
Más allá de las individualidades, las cifras ratificaron el nivel alcanzado por la demanda. Durante el martes se vendieron 111 ejemplares por US$ 79.630.000, un aumento del 6,25 por ciento respecto de los US$ 74.945.000 obtenidos por la misma cantidad de caballos en la sesión correspondiente de 2025.
El promedio subió también un 6,25 por ciento, desde US$ 675.180 hasta US$ 717.387, mientras que la mediana se mantuvo en US$ 550.000.
Concluido el libro 1, el acumulado llegó a 208 yearlings vendidos por US$ 151.400.000, un 5 por ciento por encima de los US$ 144.185.000 generados por 217 productos un año atrás. El promedio fue de US$ 727.885, con una mejora del 9,55 por ciento, y la mediana trepó un 9,09 por ciento, de US$ 550.000 a US$ 600.000.
“Fue un día magnífico. Hubo mucha energía y una gran participación, tanto internacional como doméstica. Los precios se sostuvieron e incluso mejoraron”, analizó Shannon Arvin, presidenta y CEO de Keeneland.
La ejecutiva, sin embargo, reparó en un dato que la empresa seguirá de cerca: el índice de ejemplares que no alcanzaron el precio de reserva fue algo más elevado de lo deseado. “Puede significar que algunos vendedores están contentos de conservar sus caballos, pero también que otros no consiguieron encontrar un lugar dentro del mercado”, explicó.
Tony Lacy, vicepresidente de Ventas de Keeneland, coincidió en que existió cierta selectividad, aunque destacó la solidez de los resultados: “Superar al año anterior en la mayoría de los indicadores es muy alentador. Son incrementos sostenibles; no estamos atravesando una euforia pasajera, sino avanzando sobre una trayectoria firme”.
Lacy también resaltó la recepción obtenida por las primeras producciones de reproductores jóvenes como Elite Power (Curlin), Cody’s Wish (Curlin) y Early Voting (Not This Time), una señal estimulante de cara a lo que vendrá.
Keeneland cerró así su catálogo de máxima selección con números que vuelven a desafiar cualquier previsión. Los grandes compradores no sólo estuvieron presentes: compitieron hasta el límite. Y cuando la calidad apareció, el millón de dólares dejó de ser una excepción para transformarse, durante una jornada inolvidable, casi en una costumbre.





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