Forever Young volvió a ganar la Saudi Cup y el turf mundial se rinde ante su grandeza
- Turf Diario

- hace 8 minutos
- 3 Min. de lectura
El campeón japonés fue imparable en Riyadh y le ganó con claridad a Nysos, convirtiéndose en el primer caballo en la historia en ganar 2 veces la carrera más cara del mundo

Por Diego H. Mitagstein (Enviado especial de Turf Diario a Riyadh, Arabia Saudita)
RIYADH, Arabia Saudita (De un enviado especial).- La historia ya tenía reservado su lugar. Sólo faltaba que él volviera a ocuparlo. Forever Young escribió otra página dorada en el King Abdulaziz al convertirse en el primer doble ganador de la Saudi Cup (G1), la carrera más rica del mundo. Veinte millones de dólares, un lote de elite y un desenlace a la altura de su leyenda.
El campeón indiscutido en la arena a nivel mundial, entrenado por Yoshito Yahagi, encontró el hueco perfecto por los palos al pisar la recta final. Fue una maniobra quirúrgica de Ryusei Sakai, su jockey, que lo mantuvo siempre abrazado al riel mientras Banishing (Ghostzapper) y Thundersquall (Dubawi) marcaban el ritmo, con Nysos (Nyquist) expectante.
Al entrar en los últimos 400 metros, la carrera quedó reducida a un duelo monumental: Forever Young contra Nysos, el pupilo de Bob Baffert. Cabeza a cabeza, sintiéndose la respiración, con el público en vilo. Pero cuando el japonés toma la delantera y siente el hierro en la boca, es casi imposible superarlo. Ganó por 1 cuerpo en 1m51s027, confirmando que su grandeza no tiene fronteras.
Fue, además, su tercer triunfo en el mitín -ya había ganado el Saudi Derby (G3), en 2024- y una ratificación de un recorrido global que incluyó el año último un vibrante mano a mano con Romantic Warrior (Acclamation) y la consagración posterior en el Breeders’ Cup Classic (G1) de Del Mar, en los Estados Unidos.
“Es un caballo increíble. Dos veces la Saudi Cup… yo sólo confío en él”, dijo Sakai con serenidad. “No tenía presión, es mi trabajo de siempre. Estoy muy orgulloso y agradecido con todo el equipo”.
Yahagi, en cambio, admitió la carga emocional previa: “Sentí una sensación increíble durante toda la carrera. Había mucha presión porque era el mejor del lote. Pero no es mi entrenamiento lo que lo hace grande; él está hecho como un campeón”. El entrenador ya apuntó el próximo objetivo: la Dubai World Cup (G1). “El año último no fue suficiente en Dubai. Este año intentaremos ganarla”.
Desde el otro rincón, Baffert fue claro: “Esta carrera es como el Kentucky Derby (G1): si no ganas, el segundo no entusiasma. Lo bueno es que Nysos estuvo a la altura. Pero Forever Young es demasiado bueno”. Más crítico fue con Nevada Beach (Omaha Beach), duodécimo: “No se involucró nunca. Estoy decepcionado”.
El podio lo completó Tumbarumba (Oscar Performance), con James Doyle orgulloso: “Estoy encantado. Es un gran esfuerzo para un equipo joven”. Su manager, Case Clay, incluso deslizó la posibilidad de apuntar a Dubai. Cuarto fue Bishops Bay (Uncle Mo), cuyo entrenador Brad Cox valoró el esfuerzo: “No suelo estar contento con un cuarto puesto, pero aquí lo aceptamos”.
Más atrás, el brasileño Joao Moreira destacó la recuperación de Luxor Cafe (American Pharoah), Oisin Murphy elogió el progreso de Sunrise Zipangu (Kizuna) y Joel Rosario resumió la exigencia: “Fue una carrera durísima”.
Pero la noche tuvo un dueño absoluto. Forever Young ya no compite contra sus rivales: compite contra la historia. Y en Riyadh volvió a ganarle.





Comentarios