William Segovia, del sueño escandinavo a la ilusión saudí con Hans Andersen
- Turf Diario

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El entrenador argentino, radicado hace 15 años en Dinamarca, será parte este viernes del mitin de la Saudi Cup con el Frankel Hans Andersen en el Saudi International Handicap, en otra historia de lucha y perseverancia

Por Diego H. Mitagstein (Enviado especial de Turf Diario a Riyadh, Arabia Saudita)
RIYADH, Arabia Saudita (De un enviado especial).- En la antesala de la jornada más poderosa del calendario mundial en materia de dinero, mientras todas las miradas se posan sobre la Saudi Cup (G1) del sábado, hay historias que merecen ser contadas más allá de los millones y los nombres rutilantes. Una de ellas tiene acento argentino, espíritu nórdico y una profunda carga de superación personal. Es la de William Segovia, el hombre que dejó su tierra hace 15 años y que este viernes será parte del mitin en el King Abdulaziz Racecourse con Hans Andersen (Frankel) en el Saudi International Handicap.
La prueba, reservada para ejemplares que no figuran en el Tomo 1 del cataloguing standard, abre puertas a otros circuitos y otras realidades. Y allí aparece Segovia, junto a su pareja Verónica Jandová, defendiendo un proyecto que nació desde abajo y que hoy los encuentra codeándose con la élite.
“Vine a Dinamarca hace aproximadamente 15 años. Anduve por Escandinavia, tuve la suerte de conocer muchas personas chilenas, argentinas, brasileras… también trabajé en Inglaterra. Hace dos años se nos dio la oportunidad de entrenar junto a mi pareja gracias a una propietaria que nos dio la posibilidad de tener caballos de calidad. Para personas principiantes como nosotros es un privilegio estar acá”, cuenta con humildad.
El camino no fue directo. Primero galopador, con Diego Lowther en sus inicios en Escandinavia, luego casi 5 años en Inglaterra, absorbiendo conocimiento en cada rincón. Antes de Europa, apenas un breve paso por Palermo. “En realidad no mucho, estaba más ligado a los cuadreros. Trabajé dos meses en Palermo, más que nada aprendiendo y mirando. Después se dio la oportunidad de venir a Europa y todo cambió”, recuerda.
Esa experiencia internacional hoy es sustento. Año tras año, Segovia y Verónica buscan mejorar la calidad del plantel. Dubai fue una estación clave, con participaciones en el Carnival que, aunque durísimas en lo competitivo, dejaron enseñanzas. “La competencia es muy dura, especialmente en Dubai, muy, muy dura. Pero cada vez que volvemos a Escandinavia nos llevamos una experiencia bonita, tratando de mejorar para el próximo año”, explica.
El socio para esta aventura saudí es Hans Andersen, hijo de Frankel y ex propiedad de Coolmore Stud. Ganador de G3 en Irlanda, supo ser pacemaker nada menos que de City of Troy (Justify), antes de reinventarse bajo la tutela argentina en el norte de Europa.
“Lo compramos hace aproximadamente un año y cuatro meses. Todo el mundo sabe que era pacemaker, pero es ganador de G3 en Irlanda y en Dinamarca ganó un clásico listado con nosotros, además de tener colocaciones en grupo. Las últimas carreras las hizo en arena; no creo que sea un caballo arenero, pero lo usamos para conocer su comportamiento. Es mejor en el pasto”, detalla.
El plan para Arabia Saudita no fue improvisado. “Esta carrera la venimos planeando hace meses. El caballo llega muy bien, hoy hizo un floreo en el pasto y creo que esta pista ligera lo va a beneficiar. Quizás sea más caballo de 1800 o 2000 metros, pero llega sano, que es lo más importante, y estamos muy confiados en la monta de Francisco Leandro”, asegura.
No hay estridencias en su discurso. Hay trabajo, convicción y una mente positiva. La de un argentino que cruzó el océano casi sin experiencia formal en el turf grande y que hoy presenta un Frankel en uno de los escenarios más impactantes del planeta.
En un mitin que reparte cifras astronómicas y concentra a los mejores del mundo, William Segovia representa algo igual de valioso: la certeza de que los sueños, cuando se sostienen con esfuerzo y aprendizaje, pueden viajar miles de kilómetros y terminar floreciendo bajo el sol del desierto.





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